16 mayo, 2019

Simposio de “Bioética y Mujer” se llamó la actividad realizada por la Facultad de Ciencias de la Salud, que se enmarca en la política de la escuela en debatir temáticas que están siendo cuestionadas en el resto del mundo y en las universidades más prestigiosas del mundo.

Para esta actividad se contó con la presencia de tres exponentes que comentaron dos grandes temas: la salud reproductiva y la violencia contra la mujer.

La primera en exponer fue la experta en bioética Dra. Ruth Macklin, Distinguished University Professor Emerita del Albert Einstein College of Medicine de Nueva York (Estados Unidos), quien destacó que en la Universidad Autónoma se hablen de estos temas. “Es importante hablar sobre esto a los estudiantes, sus profesores y al público. Porque es la gente, en el mundo, que tiene que (conocer) estos derechos”, explicó.

El segundo fue el Director Corporativo del Centro de Humanidades Médicas y de Bioética Albert Einstein de la Universidad Autónoma, Alberto Larraín. El psiquiatra tocó el tema de la violencia contra la mujer, exponiendo cifras y datos que demuestran la realidad de la situación y sus consecuencias.

“Lo que hoy sabemos es que la violencia intrafamiliar, según la Organización Mundial de la Salud, es un factor de riesgo para tener otras enfermedades. Una mujer que sufre violencia intrafamiliar tiene 50% más riesgo de tener VIH, tiene el 100% más de probabilidades de tener una depresión, un 80% de probabilidades de tener alcoholismo y tiene la probabilidad de morir cinco veces más que una mujer que no lo ha sufrido”, detalló. Además, Larraín fue claro en señalar que la “violencia contra la mujer es una epidemia”.

Quien también estuvo presente fue la Dra. Carmen Paz Astete, genetista y magíster en Bioética de la Universidad de Chile. La doctora, en la ocasión, expuso sobre los derechos sexuales y reproductivos.

Ya hacia el final del simposio, la Dra. Ruth Macklin volvió al escenario del auditorio del campus Providencia y expuso sobre la regla de mordaza global, donde la restricción en la ayuda económica a la planificación familiar de países en desarrollo se vuelve fundamental.