29 noviembre, 2018

La directora del Programa de Intercambio de la Albert Einstein College of Medicine de Nueva York, Estados Unidos, Jill Raufman, valoró ampliamente el funcionamiento del convenio que dicha escuela y la Universidad Autónoma de Chile mantienen desde hace siete años y que ha permitido a futuros médicos de ambas instituciones realizar pasantías tanto en Chile como en Estados Unidos.

La directiva estadounidense visitó las dependencias de la casa de estudios superiores en Talca, lugar donde se reunió con las autoridades universitarias y de la Facultad de Ciencias de la Salud para evaluar un programa que consideró “sustentable en el tiempo, ético y que, además, ha podido ayudar tanto a los estudiantes en Estados Unidos como acá en Chile”, dijo Raufman.

En efecto, este convenio de intercambio, recordó la directora, se comenzó a desarrollar hace siete años y ha permitido que estudiantes estadounidenses y chilenos realicen pasantías y trabajen en proyectos concretos de investigación en diversas temáticas. “El programa en Chile que empezaron los alumnos de Albert Einstein tiene que ver con el embarazo adolescente y ese programa también ha ido teniendo nuevas aristas en cada viaje de los estudiantes. Cada vez que un estudiante de Albert Einstein llega a Chile puede tomar alguna parte de ese proyecto y ampliarlo”, dijo Raufman para evidenciar cómo se está desarrollando el programa que permite una formación en la práctica de los futuros médicos que forma la escuela estadounidense.

A eso se suma un proyecto de salud ambiental, cuya investigación tiene que ver con los efectos de la contaminación atmosférica en la población, iniciativa que se está iniciando en Talca y a la cual se está integrando la Albert Einstein College of Medicine dado que el docente a cargo está realizando el mismo estudio en Estados Unidos; y otro donde pasantes de la escuela estadounidense aprenderán el funcionamiento del sistema de salud chileno, además de español.

Asimismo, destacó que para los estudiantes chilenos lo que se busca es que puedan acceder a nuevos proyectos reforzando la continuidad del programa de intercambio. “La idea es que puedan participar en actividades clínicas que posiblemente no van a ver en Chile como, por ejemplo, clínicas de metadona, clínicas en hogares de ancianos o en refugios para las personas sin hogar. Esto busca que se desarrolle una colaboración más estrecha y que, además, podamos mantener estos proyectos en el tiempo”, destacó Jill Raufman.