10 Agosto, 2017

Para aprender conceptos básicos como densidad, energía y catálisis, no necesariamente se necesita un laboratorio. La ciencia también puede ser entretenida en la sala de clases o incluso el patio del colegio.

Eso hacen investigadores de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma de Chile con su programa “Ciencia para niños”, que en dos días ha llegado a un centenar de escolares de Santiago y apuesta a seguir ampliándose en las próximas semanas.

Justo cuando el Colegio Pedro Valdivia de Providencia celebra su Semana de las Ciencias y las Matemáticas, la Dra. Natalia Inostroza y el Dr. Desmond MacLeod Carey -del Instituto de Ciencias Químicas Aplicadas de esa casa de estudios- se instalaron en el patio con yoduro de potasio, ácido clorhídrico y otros reactivos.

“Hicimos experimentos muy divertidos a los escolares, desde playgroup a segundo básico”, explicó MacLeod. “Tuvimos colores, texturas, temperaturas y aromas que estimularon sus sentidos”.

Mientras eso pasaba, para los pequeños era difícil no gritar, saltar y mantenerse en sus asientos. Porque querían vivir la experiencia lo más cerca posible.

“Desde el lunes que estaban muy emocionados”, dijo la profesora Paola Díaz. “Les contamos que íbamos a tener la visita de científicos y todos los días preguntaban cuánto faltaba”.

Si hay algo que niños y científicos tienen en común es la curiosidad. Así es como han surgido inventos que han cambiado la historia de la humanidad.

Todo lo que ocurre alrededor de los pequeños tiene una explicación, aunque no siempre la entienden. “Pero cuando manipulan, observan y viven situaciones, realmente aprenden”, aseguró Elena Moraga, educadora de párvulos del Colegio Filipense de Santiago Centro.

“Es importante hacerles ver que la ciencia es entretenida. Así quizá mañana tengamos más científicos que nos ayuden por ejemplo a disminuir los actuales niveles de contaminación”.

El programa “Ciencia para niños” es una herramienta que ayuda a despertar el interés por esta área del conocimiento desde los inicios de la educación formal.

“Es perfectamente posible repetir este modelo en una plaza pública”, recalcó la Dra. Natalia Inostroza. “En las sociedades desarrolladas, la ciencia sale del laboratorio y se conecta con la comunidad, lo que les permite trascender a través del conocimiento”.

No es solamente ciencia por hacer ciencia. Es contribuir a que las futuras generaciones sean parte de los grandes avances científicos y tecnológicos que se vienen en las próximas décadas.