
Un destino turístico inteligente (DTI) es aquel que integra tecnología, sostenibilidad e innovación para mejorar tanto la experiencia del visitante como la calidad de vida del residente del territorio. Dubái, por ejemplo, creó una plataforma que ofrece a los viajeros información personalizada; Ámsterdam utiliza la inteligencia artificial y el análisis predictivo para distribuir a los turistas en el territorio y evitar la congestión.
Uno de los encuentros más relevantes de este modelo de turismo es el Foro Internacional de Destinos Inteligentes 2026 (FIDI), en el expuso el profesor e investigador de la Universidad Autónoma de Chile Fernando Oyarce, junto a destacados profesionales, emprendedores y representantes de los sectores público y privado.
Se abordaron temas como gobernanza, uso de datos, transformación digital y sostenibilidad con énfasis en cómo los destinos construyen sentido desde su identidad. “No es sólo tecnología; es una forma distinta de entender el desarrollo turístico, más integrada y consciente del territorio”.
Las investigaciones del profesor Oyarce, coordinador del Área Patrimonio, Turismo y Territorio del Instituto Iberoamericano de Desarrollo Sostenible (IIDS), se centran en turismo regenerativo, gestión de destinos y patrimonio, que dialogan de manera natural con el enfoque de destinos inteligentes. “Desde el IIDS hemos venido empujando una mirada donde el desarrollo turístico no sólo busca crecer, sino también equilibrar y regenerar. En ese sentido, lo que se discutió en FIDI refuerza y también tensiona positivamente lo que estamos haciendo”.
Aporte al turismo en Chile
Su trabajo podría tener valioso potencial en la industria. “En el centro sur de Chile, por ejemplo, avanzar hacia modelos de gestión más inteligentes para mejorar la coordinación entre actores, fortalecer la identidad territorial y elevar la calidad de la experiencia turística; a nivel país, proyectar destinos más competitivos, pero también más sostenibles. Y eso, en el escenario actual, no es un valor agregado sino casi una condición”.
Añadió que su participación en FIDI 2026, sumado a la incorporación de la Universidad Autónoma de Chile a la Red Iberoamericana de Destinos Turísticos Inteligentes, “van dando coherencia a un camino que ya venía en desarrollo. Se empieza a consolidar una línea de investigación más articulada, donde la academia no trabaja de manera aislada, sino conectada con redes internacionales y con desafíos reales de los territorios”.
Se trata, en definitiva, de experiencias que se transforman en insumos para la formación, la investigación y el trabajo con los territorios. En esa línea, el rol del Instituto Iberoamericano de Desarrollo Sostenible es clave porque permite articular estos aprendizajes con proyectos concretos.