Nueva Constitución: el dilema entre la justicia ideal y las injusticias remediables

La discusión en torno al proceso constituyente se ha centrado en cómo lograr una mayor inclusión, justicia e igualdad. Algunos argumentos, en una dirección u otra, recurren a experiencias de países nórdicos para proyectar, por ejemplo, un nuevo modelo de educación para Chile.

Sin embargo, “es un error pensar que debemos transitar hacia modelos europeos pensando en la consecución de una justicia ideal supuestamente existente en esos países”, sostiene Felipe Castro, Doctorando en Derecho, Economía y Empresa por la Universidad de Girona (España), Máster en Análisis Económico del Derecho por la Universidad Complutense de Madrid y docente de la carrera de Derecho de la Universidad Autónoma de Chile en Santiago.

Plantea, en cambio, identificar las “injusticias reconocibles y remediables”, evaluarlas y mejorarlas, creando instituciones que promuevan un estado de mayor justicia o bien optar por la situación «menos injusta».

Castro sigue la tesis del Nobel de Economía Amartya Sen. Sus trabajos reconocen que los indicadores macroeconómicos de un país no necesariamente reflejan cómo viven sus habitantes y sirvieron de base para la elaboración del Índice de Desarrollo Humano que cada año publica Naciones Unidas.

Explica que “la idea de la justicia ideal es poco factible, pues cada miembro de la sociedad, o cada sociedad, tiene su propia idea de lo que es lo justo, por lo que el consenso se hace inalcanzable. Lo adecuado es entonces enfocarse en las injusticias reconocibles que sean remediables”.

¿Cómo hacerlo? En base a un juicio comparativo. Es decir, “entre dos situaciones de injusticia se debe decidir cuál es menos injusta, no sirviendo de nada invocar una tercera alternativa al ser irrelevante. Esa justicia posible se define mediante un escrutinio razonado abierto, adoptando la posición de un tercero, que lleva a las sociedades y a los individuos a ser lo más imparcial posible en la deliberación pública”.

Siempre bajo los supuestos de Sen, añade que “hay que entender el desarrollo como libertad, pero una que sea real. Son las injusticias y las desigualdades las que limitan la libertad y capacidades de los individuos e impiden alcanzar el desarrollo”.

Otro principio muy relevante, a su juicio, es el de la justicia basada en realizaciones. “Si existen injusticias o desigualdades, se limita el desarrollo que puede alcanzar una persona. En este sentido, Sen propone un enfoque que mida las capacidades o, en otros términos, las oportunidades reales de vivir».

El profesor Felipe Castro, especialista en Análisis Económico del Derecho, expuso sobre estas materias durante un encuentro online con estudiantes de la Universidad Santo Tomás en Bucaramanga, Colombia, organizado por su Facultad de Derecho.

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