Los dark patterns o patrones oscuros son funcionalidades de plataformas digitales destinadas a influenciar decisiones de compra potencialmente perjudiciales de usuarios, sin recurrir necesariamente al engaño. ¿Cómo estos patrones afectan el consentimiento libre e informado de consumidores? Este fenómeno motivó la tesis de grado de Scarlett Lizana, egresada de Derecho de la Universidad Autónoma de Chile.

Su investigación, «Dark patterns en el comercio digital y su afectación al consentimiento libre e informado del consumidor en el marco de la Ley N° 19.496: una revisión desde el Derecho Europeo», fue dirigida por el profesor titular del Módulo Jean Monnet IA y Derecho Privado Europeo de esta casa de estudios, Dr. Sebastián Bozzo. Buscó determinar si las herramientas de esa ley son suficientes para enfrentar el problema o si se necesita una regulación específica, apoyándose en el Derecho europeo.

“Mi hallazgo principal fue que los dark patterns sí vulneran el consentimiento libre e informado porque distorsionan la formación de la voluntad del consumidor incluso cuando el proveedor cumple formalmente con sus deberes de información. Esa vulneración no depende de que exista falsedad, sino de cómo el diseño de la interfaz condiciona la decisión del consumidor. Ni los vicios clásicos del consentimiento ni las herramientas específicas de la Ley de Protección de los Derechos de los Consumidores logran capturar el fenómeno de forma integral. La nueva ley de protección de datos es una respuesta parcial ya que sólo cubre los patrones oscuros que involucran datos personales».

Entre sus propuestas, señala “incorporar la ventaja injusta como una categoría autónoma dentro del sistema de protección al consentimiento; una reforma a la Ley N° 19.496 que prohíba expresamente las interfaces que manipulen la decisión del consumidor, y ampliar el concepto de vulnerabilidad para incluir la dimensión cognitiva de las personas consumidoras».

Para Scarlett, el estudio deja abiertas nuevas interrogantes, como trazar los límites entre la ventaja injusta y las figuras que ya contempla la legislación chilena, y cómo probar en juicio que un diseño específico influyó efectivamente en la decisión del consumidor.

Concluye que «me di cuenta que muchas de estas prácticas ni siquiera requieren una intención deliberada de engañar para afectar al consumidor, lo que hace aún más necesario visibilizarlas».

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