
En el marco de las iniciativas impulsadas por la Dirección de Personas para fortalecer el bienestar integral de sus colaboradores, la Universidad Autónoma de Chile en Sede Santiago ha desarrollado sesiones de pausas activas presenciales en distintos campus, generando espacios de desconexión, movimiento y encuentro dentro de la jornada laboral.
La iniciativa tuvo su origen durante la Semana del Autocuidado, como una instancia para fomentar la actividad física breve y prevenir enfermedades musculoesqueléticas. Sin embargo, su positiva recepción llevó a darles continuidad en el tiempo. “Los colaboradores referían necesitar de ese espacio de pausa y ejercitación breve para abordar el estrés derivado del trabajo y también el pasar muchas horas sentados”, explica Lorena Cádiz, Analista de Desarrollo Organizacion de la Dirección de Gestión de Personas.
Más allá del componente físico, estas pausas han permitido romper la rutina laboral a través de dinámicas lúdicas que fortalecen la vinculación entre equipos. En palabras de Cádiz, se trata de instancias que “fortalecen el sentido de pertenencia, la vinculación con distintos equipos y permiten compartir en un ambiente distendido”, algo especialmente valorado en contextos donde no siempre existen espacios informales de interacción.
En términos de participación, el proceso ha sido gradual. Desde la Dirección de Personas reconocen que aún no existe una cultura completamente instalada en torno a incorporar pausas dentro de la jornada. Sin embargo, se ha generado un efecto positivo entre quienes participan. “Ha sido difícil aumentar la participación, pero los mismos colaboradores que asisten van motivando a otros y movilizan a sus equipos”, señala Cádiz.
Quienes han sido parte de estas sesiones destacan su impacto tanto a nivel físico como emocional. Según comenta, las pausas activas han permitido “tener momentos de desconexión muy necesarios durante la jornada, pero también tomar conciencia de la necesidad de moverse, corregir posturas y atender lo que el cuerpo necesita”, especialmente frente a las exigencias del trabajo sedentario.
El carácter presencial de estas actividades ha sido clave en su desarrollo. Al realizarse directamente en los campus, se facilita la participación y se promueve una interacción más cercana entre colaboradores. “El hecho de llevarlas al propio espacio de trabajo permite que los equipos se movilicen desde su entorno, compartan y se conozcan”, explica Cádiz.
Además, este formato entrega flexibilidad para adaptarse a la dinámica diaria de cada equipo. “Es algo bien dinámico, porque si un grupo no puede participar en el momento, podemos movernos a otro espacio y no perder la oportunidad de llegar a más colaboradores”, agrega.