En un marzo marcado por los hitos académicos, más de 80 estudiantes de la Universidad Autónoma de Chile, sede Temuco, fueron investidos en solemnes ceremonias que dieron inicio oficial a su periodo de prácticas profesionales. Se trató de un momento decisivo para las carreras de Pedagogía en Educación Parvularia, Química y Farmacia y Trabajo Social, cuyos estudiantes culminaron una etapa de formación y se preparan para enfrentar nuevos desafíos en contextos reales.

Las ceremonias, realizadas en el Salón Porvenir, reunieron a autoridades universitarias, directoras de carrera, equipos de gestión, familias y seres queridos, quienes acompañaron a los futuros profesionales en este paso simbólico hacia el ejercicio de sus disciplinas.

En Pedagogía en Educación Parvularia fueron investidas 30 estudiantes; en Química y Farmacia, 16; y en Trabajo Social, 39, cada uno de ellos con trayectorias marcadas por el esfuerzo, la perseverancia y un crecimiento tanto académico como personal.

Un sello que trasciende
Durante las ceremonias, la directora Académica de sede, Marcela Chávez, destacó el compromiso institucional con la formación integral y el impacto social de sus estudiantes. En sus palabras, llamó a mantener vivo el sello de la casa de estudios en cada paso que emprendan.

“Nuestra misión es formar profesionales capaces de transformar su entorno con responsabilidad, pensamiento crítico y vocación de servicio. Hoy comienzan una etapa donde ese sello debe hacerse visible en cada decisión, en cada gesto y en cada aporte que realicen a la comunidad”, recalcó.

Su mensaje resonó especialmente entre los estudiantes, quienes inician prácticas en instituciones educativas, centros de salud, organizaciones sociales y diversos espacios donde pondrán en acción los conocimientos adquiridos.

Voces que inspiran
Uno de los momentos más emotivos se vivió en la ceremonia de Trabajo Social, donde la estudiante Aisha Gutiérrez tomó la palabra para agradecer el apoyo recibido durante su proceso formativo.

“Quiero agradecer profundamente a nuestras familias, porque muchas veces fueron ellos quienes creyeron en nosotros cuando ni siquiera nosotros lo hacíamos. A nuestros docentes, que no solo nos enseñaron contenidos, sino que nos enseñaron a mirar, a cuestionar, a incomodarnos y a desarrollar un análisis y una reflexión crítica frente a la realidad”, dijo.

Sus palabras reflejaron el espíritu de una generación que asume su práctica profesional como un compromiso ético y transformador en este 2026.

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