• El texto aborda la relación entre familia, escuela y formación docente, planteando una educación emocional que trasciende los contenidos para centrarse en el bienestar y la humanidad.

Con una convocatoria marcada por el interés académico y la reflexión pedagógica, la Universidad Autónoma de Chile lanzó “Educar el corazón”, la nueva obra del Dr. Gerardo Fuentes‑Vilugrón, académico de la Facultad de Educación en Temuco. El libro propone un giro profundo en la comprensión del acto de enseñar: formar no sólo en conocimientos, sino también en humanidad, situando las emociones, la empatía y el bienestar como pilares del aprendizaje significativo.

Desde el inicio del encuentro, el ambiente estuvo atravesado por la idea de que la educación emocional ya no puede considerarse un complemento, sino un componente estructural de la experiencia escolar. Así lo expresó Roberto Lagos, director de la carrera de Pedagogía en Educación Física, quien comparó el ejercicio de escribir con el modo en que las plantas sostienen y nutren a su entorno.

“Escribir ideas que quedarán en la memoria de otros es, en cierto modo, un acto similar al de las plantas: sostenerse a sí mismas, pero también nutrir a quienes las rodean, de manera desinteresada”, explicó. Tras leer buena parte del libro, agregó que la obra “invita a comprender las emociones como herramientas esenciales para nuestro quehacer académico y docente, ofreciendo un conocimiento que enriquece y permite a otros desarrollarse”.

Analfabetismo emocional
Durante la presentación, el Dr. Fuentes‑Vilugrón profundizó en uno de los conceptos centrales del texto: el “analfabetismo emocional”. Explicó que en las aulas conviven profesores con historias personales que muchas veces no son consideradas en su proceso formativo.

“Ingresan a su formación como cualquiera de nosotros, pero sin que se reconozcan sus carencias afectivas o los relatos que traen consigo. Eso se refleja luego en el trabajo con nuestros estudiantes más pequeños”, comentó.

A ello sumó una crítica al énfasis del sistema educativo en los resultados y el rendimiento por asignaturas, lo que -a su juicio- deja en segundo plano dimensiones esenciales del ser humano. “Hablo de la salud mental y del bienestar emocional, tanto de estudiantes como de docentes. Los profesores también llegan con historias de vida, con situaciones que los atraviesan. Intento transmitir un mensaje simple: si tenemos dificultades en el colegio, nuestro hogar debe ser un espacio seguro para conversar sobre lo que sentimos”.

Riqueza bibliográfica
El lanzamiento incluyó un conversatorio entre el autor y la Dra. Pilar Valenzuela, docente e investigadora de la misma casa de estudios, quien destacó la riqueza bibliográfica y la estructura reflexiva del libro. “La obra reúne una amplia bibliografía que enriquece la comprensión del vínculo entre emoción y educación. Sus nueve capítulos presentan diversas perspectivas y cada uno concluye con preguntas orientadoras que invitan al diálogo y a convertirse en un lector activo, capaz de pensar junto al autor”, afirmó.

A lo largo del diálogo, ambos académicos coincidieron en que “Educar el corazón” propone una pedagogía de la integralidad, donde razón y emoción se entrelazan como ejes del aprendizaje. Desde fundamentos teóricos, evidencia neuroeducativa y experiencias pedagógicas, el texto sostiene que las emociones son el cimiento de la convivencia, la salud mental y la educación significativa. Asimismo, aborda la relación entre familia, escuela y formación docente, planteando una educación emocional que trasciende los contenidos para centrarse en el bienestar y la humanidad.

Compartir en