Un problema silencioso que afecta la autoestima, la autonomía y la calidad de vida de miles de mujeres mayores está siendo abordado desde la ciencia aplicada en la Universidad Autónoma de Chile, sede Talca. La investigadora Dra. Emilia Escalona lidera un proyecto que busca validar un protocolo terapéutico personalizado para el control de la incontinencia urinaria en adultas mayores, acercando la atención directamente a los barrios mediante una unidad móvil.
La iniciativa, financiada por ANID correspondiente al Concurso para el Desafío Global de Longevidad Saludable (NAM) del departamento de Investigación Aplicada, nace a partir de una problemática altamente prevalente, pero muchas veces invisibilizada. Según explicó la investigadora, hasta un 60% de las mujeres mayores de 60 años podría presentar escapes involuntarios de orina, una condición que suele normalizarse con el envejecimiento y que, por vergüenza o falta de información, frecuentemente no recibe tratamiento.
“Como equipo encontramos una problemática que afecta no solo lo físico, sino también lo social y lo personal. Muchas mujeres viven esto en silencio. Por eso diseñamos una solución accesible, económica y cercana a la comunidad”, señaló la Dra. Escalona.
Ciencia aplicada en terreno
La propuesta innovadora consiste en implementar una unidad móvil de atención kinésica, que se traslada hasta sedes comunitarias y juntas de vecinos del Maule para desarrollar terapias especializadas de piso pélvico. De esta manera, las participantes pueden acceder a un tratamiento supervisado sin necesidad de desplazarse a centros hospitalarios.
El protocolo, combina entrenamiento muscular del piso pélvico, además de evaluaciones kinésicas y psicológicas antes y después de la intervención.
La kinesióloga Carla Cárcamo, especialista en kinesiología pélvica e integrante del proyecto, explicó que el tratamiento apunta a fortalecer y coordinar la musculatura específica que permite prevenir las pérdidas de orina.
“Ya en la sexta sesión comenzamos a ver cambios importantes. Incluso con pocas sesiones algunas participantes han disminuido la cantidad de orina perdida y otras no han presentado escapes”, detalló.
Un trabajo con impacto social
Uno de los principales valores de la investigación ha sido su vinculación directa con la comunidad, trabajando junto a juntas de vecinos como Doña Ignacia, Doña Antonia, Don Sebastián y Villa Santa Marta. Actualmente, el piloto espera beneficiar a cerca de 40 mujeres adultas mayores de la Región del Maule.
Victoria Amigo Quezada, presidenta de la Junta de Vecinos Don Sebastián, destacó la recepción positiva de las vecinas frente a la intervención.
“La gente está muy contenta. Hay muchas mujeres con este problema y este tratamiento ha sido excelente. Además, la confianza que entrega el equipo ha sido fundamental para que se atrevan a participar”, comentó.
Transferir la ciencia para mejorar la calidad de vida
Para la Dra. Escalona, este proyecto representa una oportunidad de llevar la investigación más allá del laboratorio y transformarla en soluciones concretas para la población.
“Habitualmente trabajo haciendo ciencia en un mesón de laboratorio, pero aquí tenemos la posibilidad de transferir ese conocimiento directamente a la comunidad. Es una experiencia muy enriquecedora y creo que más investigadores deberían atreverse a hacerlo”, afirmó.
El proyecto se encuentra actualmente en etapa de intervención y recolección de datos, con resultados preliminares alentadores en términos de adherencia, bienestar y disminución de síntomas. El objetivo final será validar este servicio para que pueda replicarse en otras comunidades del país, mejorando la salud física, mental y social de las mujeres mayores.
Esta investigación es Financiada por ANID a través del fondo Desafío Global de Longevidad Saludable (NAM) Código NAM25I0057