
Con la presencia del rector de la Universidad Autónoma de Chile, Teodoro Ribera Neumann, y la alcaldesa de San Miguel, Carol Bown, se llevó a cabo la inauguración del nuevo Edificio F del Campus El Llano Subercaseaux, en una ceremonia que reunió a autoridades universitarias, estudiantes y vecinos de la comuna.
La jornada, que incluyó discursos, una bendición y el tradicional corte de cinta, marcó la apertura oficial de un espacio que viene a transformar la experiencia universitaria en el sector sur de Santiago.
Con más de 16.800 m² distribuidos en cuatro niveles, azotea y tres subterráneos, el nuevo edificio incorpora un centro de simulación clínica, 48 salas, 10 laboratorios y espacios diseñados para el estudio y la colaboración. Se trata de una infraestructura que eleva el estándar de formación y responde a las nuevas exigencias del aprendizaje.
En ese contexto, el rector destacó el alcance de esta inversión y su impacto en la formación de los estudiantes. “Hoy día estamos inaugurando un edificio que va a otorgar la mayor y mejor calidad, no solamente en los espacios, sino también en lo tecnológico. Es un edificio que cuenta con centros de simulación, laboratorios, entre otros, que lo colocan en un muy alto nivel, probablemente en algunas áreas incluso difícil de superar en Chile”, afirmó.
Asimismo, relevó el carácter estratégico del proyecto, indicando que “con este nuevo edificio en San Miguel, equilibramos los niveles de calidad que tenemos entre nuestras sedes. Esto es un nuevo aporte a la educación superior que hace la Universidad Autónoma de Chile, y una muestra de que queremos seguir creciendo con calidad”.
Desde el entorno local, la alcaldesa valoró tanto el impacto urbano como formativo del edificio, destacando su aporte a la comuna. “Es un edificio muy bonito, que acompaña a la ciudad y aporta tanto desde lo estético como desde lo que ocurre en su interior. Aquí hay estudiantes formándose en carreras muy relevantes para su futuro, compartiendo, aprendiendo y desarrollando las capacidades que se requieren hoy”, señaló.
En esa misma línea, destacó el vínculo de la universidad con el territorio: “Estamos muy agradecidos de que la Universidad Autónoma esté presente en la comuna, que crezca, y esperamos que siga siendo el buen vecino que ha sido siempre, colaborando en distintas áreas con el municipio”.
El impacto, sin embargo, se vive con mayor fuerza en la experiencia cotidiana de los estudiantes. Para Paloma Menanteaux, estudiante de Ingeniería Comercial vespertina, este nuevo espacio representa un cambio concreto en su vida universitaria. “Creo que marca un avance importante en innovación, tanto en la formación profesional como en nuestra estadía. Hoy todo es mucho más cómodo, más accesible, y eso influye directamente en cómo enfrentamos el día a día en la universidad”, comentó.
Además, valoró mejoras específicas en infraestructura que responden a necesidades reales de los estudiantes, como la seguridad, la iluminación y los accesos. “Ahora tenemos espacios más amplios, mejor acondicionados y con mayor facilidad de acceso, lo que también ayuda a manejar mejor el estrés que implica la carga académica”, agregó.
Con capacidad para más de 1.400 estudiantes, el Edificio F integra principalmente laboratorios para la Facultad de Ciencias de la Salud y salas didácticas para la Facultad de Educación, configurándose como un entorno que favorece el aprendizaje práctico, la colaboración y una experiencia universitaria más conectada con las necesidades reales de quienes forman parte del campus.