La Encuesta Nacional de Salud, Sexualidad y Género (ENSSEX) 2022-2023 es un estudio del Ministerio de Salud que actualiza los datos sobre comportamientos sexuales, diversidad y salud, que se llevó a cabo tras 25 años desde el último estudio nacional de este tipo.

Entre los resultados más destacados, se señala que sólo el 50% de los chilenos utilizó preservativo en su última relación sexual, que el uso constante del condón está en apenas 23.4% y que sólo un 16,8% de la población se realiza un testeo anual de VIH.

En este contexto, un grupo de investigadores que incluye al Dr. Salvador Chacón-Moscoso, investigador asociado de la Universidad Autónoma de Chile, publicó un estudio en la revista Scientific Reports, del grupo Nature Portfolio, titulado Determinantes conductuales del uso del preservativo y las pruebas de VIH/ITS en Chile: un estudio de métodos mixtos basado en la teoría, que utiliza los datos de la encuesta ENSSEX, aplicando por primera vez modelos de ciencias del comportamiento para explicar el «por qué» detrás de las cifras.

“La principal relevancia del estudio es que no utilizamos la base de datos solo para reportar resultados descriptivos o cifras lineales sobre conductas sexuales, sino que buscamos entender por qué las personas adoptan —o no— estas conductas preventivas”, señala el investigador de la U. Autónoma, agregando que “utilizamos marcos de las ciencias del comportamiento, específicamente los modelos COM-B y Theoretical Domains Framework (TDF), que permiten estudiar cómo interactúan factores relacionados con la motivación, las normas sociales, las emociones, el acceso a servicios y las capacidades individuales”.

El «muro» de las relaciones estables y las normas sociales

El estudio identifica que las normas sociales dentro de parejas estables son una de las barreras más fuertes para el uso del condón. El análisis muestra que, una vez que se establece un vínculo emocional de confianza, el uso del preservativo tiende a desaparecer casi por completo, ya que se asocia erróneamente a la «desconfianza» o a la «infidelidad». Esto explica por qué, aunque la persona sepa cómo usarlo, decide no hacerlo para no alterar la armonía de la relación.

Otro dato central del análisis es que la mayoría de los encuestados que no se testean o no usan condón reportan una percepción de riesgo extremadamente baja. El estudio demuestra que el chileno promedio tiende a pensar que el VIH o las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) son «problemas de otros» o de grupos específicos, lo que genera una barrera motivacional: si no me siento en peligro, no utilizo las herramientas de prevención disponibles, aunque sepa que existen y sean gratuitas.

“El estudio muestra que las principales barreras no son únicamente la falta de información. En el caso del uso del preservativo, aparecen factores como: la percepción de disminución del placer sexual, especialmente en hombres; normas sociales dentro de relaciones estables, dificultades para negociar el uso del preservativo en las relaciones; y déficits importantes en educación sexual y comunicación familiar sobre sexualidad”, explica el equipo investigador.

En esa misma línea, los investigadores señalan que “las decisiones sexuales están profundamente influenciadas por factores culturales, emocionales y relacionales, y no solamente racionales. Por ejemplo, algunas personas pueden evitar sugerir el uso del preservativo para no generar conflictos o desconfianza dentro de una relación estable; otras pueden evitar hacerse el test por miedo al resultado o por vergüenza. Esto obliga a repensar cómo se diseñan las campañas preventivas y las estrategias de salud pública”.

Precisamente con respecto a las estrategias de salud pública, el Dr. Salvador Chacón-Moscoso, recalca que “los resultados sugieren que las estrategias tradicionales centradas exclusivamente en entregar información probablemente son insuficientes. El conocimiento es importante, pero no basta por sí solo para cambiar conductas. Nuestros hallazgos apuntan a la necesidad de desarrollar estrategias más integrales y basadas en ciencias del comportamiento”.

Es importante señalar que este es el primer estudio en Chile —y uno de los primeros en América Latina— que aplica sistemáticamente modelos de ciencias del comportamiento como COM-B y TDF a una base de datos nacional representativa para estudiar prevención de VIH e ITS.

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