El orden internacional atraviesa su período más crítico desde la Guerra Fría, que colapsó al mundo durante medio siglo XX. En la actualidad, el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania registra en cuatro años más de dos millones de muertos y heridos; mientras que la reciente escalada armada entre Estados Unidos e Irán ya suma otras 400 víctimas y ha detonado una inflación global impulsada por el alza sostenida del petróleo. En Chile, este escenario de inestabilidad se manifestó hace solo unos meses con la presión ejercida por el mandatario norteamericano, Donald Trump, para desestimar el proyecto de un cable de fibra óptica submarina desde Asia a Latinoamérica que utilizaba tecnología china.
“Es la época del fin del derecho internacional. Se abandona totalmente un mundo conocido, que es el concierto internacional basado en normas, para entrar a un mundo nuevo que van a imponer los estados más fuertes. En el pasado cuando han sido vulnerados totalmente ciertas normas y principios la consecuencia terminó siendo muy catastrófica. Por eso, la historia aquí está con un cartel gigante de alarma ante guerras sin justificación, respuestas más a la irracionalidad, al poder desnudo y a intereses propiamente imperialistas”, explica el Dr. Fernando Pérez, académico de la Universidad Autónoma.
Encadenar gigantes con telarañas
A raíz de esta incertidumbre global, el doctor en Historia del Derecho (Universidad de Mainz, Alemania), inició un proyecto Fondecyt Regular 2026-2029 para estudiar el pensamiento jurídico internacional de Andrés Bello (1781- 1865), creador del Código Civil chileno y autor del tratado Principios del Derecho Internacional (1832). “En el siglo XIX, la época de Bello permitía libremente hacer la guerra a los Estados. Desconociendo cualquier instrumento internacional y convenciones, aquello llevó a la primera y segunda guerra, estalló el mundo. Para un público que hoy está expectante, se preguntará por qué Estados Unidos hace lo que hace, cómo se pueden parar las guerras e invasiones, si hay algún tipo de regulación o cómo se puede limitar el uso de la fuerza. Bello, como lección para el presente, nos da a entender que el mundo puede hacer muy poco, esto funciona así y tenemos que aprender a sobrevivir a este oscuro panorama”, reflexiona el Dr. Pérez.
Ante la imposibilidad de competir a través de la fuerza militar, el especialista nacido en Copiapó plantea que repúblicas emergentes como Chile deben apostar por el Soft Power: el convencimiento, la diplomacia y la arquitectura institucional para limitar los abusos externos, es decir «encadenar gigantes con telarañas».
Dominio eminente e integridad territorial del Estado
Para aquello, el experto de 41 años realizará una revisión exhaustiva de la literatura jurídica alemana del siglo XIX, con el objetivo de rastrear cómo Bello utilizó y reformuló estas doctrinas para dotar a Chile de conceptos como el dominio eminente y la integridad territorial del Estado. Lo innovador de la propuesta es que demuestra cómo Bello traslada estas categorías desde la lógica de la propiedad privada en el Código Civil hacia el tablero del orden internacional, robusteciendo la soberanía nacional. Estos principios no solo permitieron discutir límites fronterizos y la soberanía sobre territorios ocupados, sino que blindaron a la naciente república frente al imperialismo de la época.
Asimismo, la metodología contempla fuentes de la Biblioteca Nacional y el archivo de la Cancillería (MINREL), junto a estancias de investigación en la Universidad de Erfurt y en el Instituto Max Planck de Historia del Derecho en Frankfurt, Alemania. El trabajo cuenta con una red de cooperación internacional integrada por la Dra. Pilar González (U. de París), la Dra. Laura Beck (U. Autónoma de Madrid) y el Dr. Fernando Liendo (U. Católica del Perú). Como productos finales, este estudio generará diversas publicaciones científicas de alto impacto, además de un ciclo de charlas en establecimientos educacionales para acercar estos hallazgos y el legado de Bello a la formación ciudadana de los estudiantes.
“El proyecto ayuda a repensar nuestra política exterior, nuestra tradición jurídica internacional, que está en un momento bastante crítico, en el sentido de entender, interpretar y responder a este escenario jurídico internacional adverso. Se debe sí o sí acudir a los fundamentos de nuestra política internacional, de nuestra posición en el mundo, y mucho de lo que hemos hecho en el pasado en torno a obras y principios se deben a Andrés Bello, quien trazó un camino de cómo debíamos ser. La historia del derecho internacional nos permite saber cómo movernos”, concluye el Dr. Pérez. Este trabajo, financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) por un monto cercano a los 120 millones de pesos, representa el tercer Fondecyt en la trayectoria del docente, tras adjudicarse previamente los fondos de Postdoctorado e Iniciación.