Uno de los propósitos de la Autónoma es promover y reforzar una genuina cultura de la calidad. No lo hacemos con acciones aisladas sino con mecanismos y procedimientos formales que aplicamos de manera sistemática para autoevaluarnos y mejorar permanentemente, no sólo en la docencia sino en investigación, la vinculación con el medio y la gestión integral.
La autorregulación y la autoevaluación son claves: se trata de procesos internos y continuos de reflexión y análisis para identificar fortalezas y debilidades, y a partir de ahí, generar planes de mejora.
Un sistema robusto y permanente
El corazón de este modelo es el Sistema de Aseguramiento de la Calidad (SAIC). Organiza los objetivos, evalúa el desempeño, identifica brechas, implementa planes de mejora y vuelve a evaluar los resultados, estableciendo así un ciclo de autorregulación. Lo hacemos a través de auditorías académicas, autoevaluaciones de carreras, análisis de datos de desempeño, formulación de estrategias y varios otros procesos.
Fuimos la primera universidad del país en certificar su SAIC por la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) de España, en base a los Criterios y Directrices para el Aseguramiento de la Calidad en el Espacio Europeo de Educación Superior (ESG).
Es nuestra identidad
El marco que sostiene esta cultura también se refleja en nuestra Política de Aseguramiento de la Calidad, que asegura desarrollar, mantener y actualizar las capacidades institucionales, y en el Modelo que integra los mecanismos para lograrlo.
En conjunto, todos estos elementos muestran que la cultura de la calidad en la Autónoma es un rasgo estructural que orienta su funcionamiento y planificación y su proyección.
Además de cumplir estándares externos, se trata de desarrollar una forma de trabajar que integra la evaluación continua, la mejora permanente y la participación de toda la comunidad universitaria como pilares de nuestra identidad.