Expertos analizaron la interculturalidad desde la educación y el género

 

La interculturalidad es una palabra polisémica y a veces desajustada de su historia y los debates a los que ha dado fruto, poniéndola en peligro y haciéndola en ocasiones hasta equívoca.

Así lo señaló la Dra. Sonia Brito, docente e investigadora de Trabajo Social de la Universidad Autónoma de Chile en Santiago, al iniciar su exposición en el segundo conversatorio del ciclo internacional “Interculturalidad: un proyecto ético y político en acción”.

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En el encuentro, organizado por el grupo de investigación Género y Sexualidades en Contextos de Diversidades Culturales de esta casa de estudios, es organizado en conjunto con Te Wānanga o Aotearoa (Nueva Zelanda), la Universidad Veracruzana Intercultural (México) y la Universidad Academia de Humanismo Cristiano (Chile).

Citando a diversos autores, Brito explicó que la interculturalidad “necesita ser diferenciada de otros conceptos que también contienen la cultura pero que no han conseguido salir de la separación entre la cultura que domina y la que no; la que sirve o no y aquella que vale y la que no”.

Por su parte, la Dra. Victoria Gálvez, directora ejecutiva del Observatorio Sociedad y Género y docente de la Universidad Andrés Bello y la Pontificia Universidad Católica de Chile, sostuvo que “los feminismos o masculinidades disidentes son consecuencia del intento de desnaturalización de las relaciones de poder”.

El tránsito hacia la interculturalidad, o formas diversas de pensamiento y existencia, “toca a las identidades de género y sexuales, a los intereses particulares de colectivos”, precisó.

El ciclo “Interculturalidad: un proyecto ético y político en acción” considera otros dos conversatorios en que se abordarán experiencias en educación superior.

 

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