Desarrollo del lenguaje oral: enfoque clave en la educación pospandemia

A pesar de la mayor apertura para realizar distintos tipos de actividades con aforos cada vez mayores, algo que vuelve a ser cuestionado por la opinión pública debido al alza de casos de COVID-19, las mascarillas siguen siendo un elemento esencial de protección. Sin embargo, estas podrían representar una limitante en el desarrollo del lenguaje de los niños.

Así lo plantea la académica de la carrera Fonoaudiología de la Universidad Autónoma de Chile en Talca, Durley Amaya Medina, Magíster en Trastornos del Lenguaje y del Habla, quien sostiene que el uso de mascarillas por parte de los adultos podría afectar el desarrollo del lenguaje en niños que ya están en riesgo de presentar un retraso en el desarrollo del lenguaje, puesto que estudios han demostrado que desde los primeros meses de vida los bebés son sensibles a las correspondencias audiovisuales del habla, es decir, no sólo aprenden a hablar escuchando, sino también mirando la boca de los hablantes, lo cual se ve interrumpido debido al uso de este elemento de protección.

La fonoaudióloga señala que durante la segunda mitad del primer año de vida los bebés desvían su atención de los ojos a la boca del hablante, lo que les permite acceder a la fuente del habla audiovisual y, de esta manera, empezar a balbucear, para luego, al año, emitir las primeras palabras.

“Se ha demostrado que los bebés que prestaron más atención a la boca de su cuidador tenían un vocabulario expresivo más alto a los dos años, en comparación con los que se fijaron más en los ojos. Teniendo en cuenta esta información es necesario informar a las familias y cuidadores, como en salas cuna, la importancia de estimular el lenguaje de los niños en los primeros años de vida usando mascarillas con ventana o transparentes, y en la medida de lo posible procurar estimular el lenguaje sin la mascarilla en el hogar, por ejemplo, puesto que los niños que están aprendiendo la lengua materna pueden ver afectado su aprendizaje en la interacción con los adultos con mascarilla”, indica.

 

Consecuencias del aislamiento

Durante el confinamiento producto de la pandemia los niños también fueron parte de un aislamiento, junto con su núcleo familiar, lo cual redujo la posibilidad de contacto con otros niños como sus compañeros en el colegio, otros pares en reuniones familiares y con adultos significativos como abuelos y tíos.

Esto igualmente provocaría un cambio brusco en la forma de interactuar, lo que significó para algunos un retraso en el desarrollo del lenguaje, como ya lo evidencia la organización Education Endowment Foundation (EEF), encargada de la investigación escolar en Inglaterra, la cual informó que, según la percepción de la comunidad educativa, los niños “están batallando” particularmente con tres áreas de desarrollo y la primera de ellas es el desarrollo de la comunicación y el lenguaje.

Es de destacar que el 96% de las escuelas encuestadas informaron estar “muy preocupados” o “bastante preocupados” por esta área. “Sabemos que el lenguaje es vital para el desarrollo de la alfabetización de los niños, como lo han expresado Hulme y Cols, 2012. Sin embargo, el lenguaje también es vital para el desarrollo socioemocional de los niños, señalan Botting y Conti-Ramsden, 2008, y el comportamiento, según Chow y Wehby, 2019, puesto que el lenguaje es el vehículo que nos permite expresar sentimientos y emociones. Al conversar sobre lo que sentimos, aprendemos a nombrar, canalizar y a regular nuestras conductas. Es por esto por lo que observamos importantes dificultades conductuales en niños con alguna dificultad en el lenguaje”, refiere Amaya, quien apunta que según la EEF se podría deducir que la pandemia ha exacerbado los problemas existentes en el desarrollo del lenguaje oral y esto deberá ser un enfoque clave para cualquier plan de recuperación de la educación.

 

Sin tratamiento

En pandemia un número importante de niños con problemas de lenguaje no ha sido identificado y probablemente consultarán de forma tardía a un especialista, lo cual aumenta la persistencia de casos con dificultades que pueden evolucionar hacia trastornos.

Esto se traduce en un problema de salud si se estima que los niños que presentan retrasos en el desarrollo del lenguaje manifiestan puntuaciones más bajas en actividades que contemplan habilidades complejas del lenguaje, como narrar una historia, habla y morfosintaxis, lectura y ortografía, vocabulario, gramática, memoria verbal y comprensión de lectura, pudiendo afectarlos hasta evaluaciones escolares a los 17 años.

En el proceso de recuperación, desde los primeros años de vida, las familias desempeñan un rol fundamental. Leer al niño o junto con el niño (depende de la edad) trae importantes beneficios en el desarrollo del lenguaje, comenta la fonoaudióloga, quien a su vez recomienda consultar a los especialistas al detectar algún problema.

Para esto la carrera Fonoaudiología de la Universidad Autónoma de Chile en Talca pone a disposición el servicio gratuito de Teleorientación Fonoaudiológica, atención que se puede solicitar a través del correo electrónico fonoaudiologia@cloud.uautonoma.cl.

Menú
Open chat
X