Del 12 al 16 de enero, la Universidad Autónoma de Chile abrió nuevamente sus puertas a la ciudadanía para vivir la XXI versión de la Escuela de Temporada, una iniciativa ya consolidada en el calendario estival de la institución y que busca acercar el conocimiento, promover nuevas habilidades y fortalecer la vinculación con el entorno regional. La actividad fue organizada por la dirección de Vinculación con el Medio, junto a la coordinación del área de Sostenibilidad y Responsabilidad Social Universitaria.

Para este año, la propuesta formativa se desplegó nuevamente en las tres sedes de la casa de estudios: Temuco, Talca y Santiago, con una oferta de casi 30 cursos abiertos y gratuitos. En la capital regional se impartieron nueve talleres, entre ellos defensa personal, entrenamiento muscular, lengua de señas, RCP, maniobra de Heimlich y uso de DEA, básquetbol, voleibol, vitalidad integrada e introducción al mundo de las inversiones. Una programación diversa que convocó a participantes de distintas edades y perfiles, todos motivados por aprender en un entorno dinámico y colaborativo.

Para Humberto Salas, director corporativo de Vinculación con el Medio, la Escuela de Temporada refuerza el compromiso de la institución con su entorno. “Para nosotros es un verdadero agrado contar con estos espacios formativos, donde nuestros docentes ponen a disposición su experiencia y dedicación para generar momentos de aprendizaje y también de distensión. Queremos que la Universidad esté abierta a la comunidad, especialmente en temas que despiertan interés y aportan a la vida cotidiana”, dijo. Adelantando que “ya nos preparamos para continuar en invierno con una nueva versión de esta escuela”.

La respuesta del público fue entusiasta. Iván Cea, participante de Temuco, valoró la experiencia tras inscribirse en los cursos de RCP y lengua de señas. “Los talleres estuvieron muy bien, entretenidos, didácticos y con alta participación. Nunca está de más aprender un poco más. En mi caso, la lengua de señas tiene un significado especial: en la familia de mi mejor amigo hay personas sordas, los quiero mucho y me gustaría comunicarme mejor con ellos. Por eso decidí tomar el curso”, comentó.

La Escuela de Temporada dejó una semana marcada por el encuentro, la participación y el entusiasmo de quienes se sumaron a los cursos, y la experiencia vivida este verano se convierte en un impulso para seguir ampliando las oportunidades formativas a lo largo del año.

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