
La iniciativa, financiada por el Fondo de Desarrollo Académico 2026, reunió a 15 técnicos y operadores de distintas sedes en una jornada teórico-práctica centrada en el manejo de simuladores y plataformas especializadas.
Preparar un simulador, programar sus respuestas fisiológicas y resolver una falla de conexión son tareas decisivas para que un escenario clínico se desarrolle sin interrupciones. Con ese foco, la Universidad Autónoma de Chile llevó a cabo el programa de Fortalecimiento de Competencias para Operadores de Centros de Simulación Clínica, dirigido al personal técnico que apoya las actividades formativas de la Facultad de Ciencias de la Salud.
El curso presencial, desarrollado durante una jornada de ocho horas, reunió a 15 participantes de distintas sedes. La capacitación combinó contenidos teóricos, ejercicios grupales y resolución de problemas, con énfasis en la preparación, programación, operación y mantenimiento de simuladores clínicos y sistemas audiovisuales.
“Esta capacitación fortalece las competencias del equipo y reconoce el papel que cumplen los técnicos en cada actividad de simulación. Contar con personal preparado para operar plataformas especializadas permite utilizar mejor los recursos, resguardar los equipos y ofrecer experiencias de aprendizaje seguras y consistentes. El trabajo entre sedes también ayudó a compartir criterios y soluciones”, explicó Lissete Mendoza, coordinadora del Centro de Simulación Clínica de la Sede Temuco.
El programa abordó el uso de SimPad y LLEAP, dos plataformas empleadas para configurar y ejecutar escenarios. En el primer bloque, los asistentes revisaron la arquitectura del sistema, la compatibilidad con simuladores, el control de parámetros fisiológicos, el registro de datos y las fallas de conexión más frecuentes. La segunda parte se concentró en la construcción de eventos automáticos, la conexión a redes y equipos, y la operación del monitor simulado.
La jornada incluyó talleres para iniciar y conectar los dispositivos, resolver fallas y crear un escenario con dos estados. Posteriormente, los participantes ejecutaron una simulación integrada de 15 minutos, mientras el resto del grupo observaba el flujo técnico. El trabajo concluyó con un debriefing dedicado a revisar las dificultades detectadas y las decisiones adoptadas durante el ejercicio.
“El curso me permitió profundizar en el manejo de simuladores de bajo, medio y alto realismo, además del uso de SimPad y LLEAP. El trabajo práctico nos entregó mayor autonomía y seguridad para operar los equipos, resolver dificultades y aprovechar mejor la simulación clínica como herramienta de aprendizaje. También fue valioso compartir experiencias con colegas de otras sedes”, comentó Carlos Flores, TENS del Centro de Simulación Clínica de la Sede Temuco.
La labor de los operadores abarca desde la preparación y programación de los equipos hasta el soporte durante cada escenario y la respuesta ante contingencias. Fortalecer estas capacidades permite reducir interrupciones, mejorar el uso de la tecnología y favorecer la mantención y vida útil de los simuladores, con efectos directos en las condiciones en que se desarrollan las actividades docentes.
El proyecto, ejecutado en el marco del Fondo de Desarrollo Académico 2026, contempla evaluaciones prácticas y una encuesta de percepción para revisar la utilidad y transferencia de los aprendizajes al puesto de trabajo. La propuesta considera además nuevas versiones periódicas, de acuerdo con las necesidades de actualización de los equipos técnicos de simulación clínica.