Alonso González es psicólogo clínico y realiza su práctica en el Centro Clínico Psicológico El Llano Subercaseaux, dependiente de la Universidad Autónoma de Chile. Durante ese proceso identificó una tarea recurrente y poco resuelta en el ejercicio profesional: la elaboración de genogramas, herramienta gráfica que registra la estructura y las relaciones de una familia y que suele tomar tiempo construir bajo un estándar adecuado.
Con conocimientos previos en inteligencia artificial y automatización, adquiridos de forma autónoma antes de ingresar a la práctica clínica, González desarrolló una plataforma que permite crear genogramas de manera más rápida, descargarlos digitalmente e incorporarlos directamente en los informes clínicos. El desarrollo del código estuvo apoyado en inteligencia artificial, mientras él definía la lógica y el diseño de la herramienta a partir de contenidos revisados en un ramo de la carrera centrado en genogramas.
El proyecto surgió primero como una herramienta de uso interno entre compañeros, hasta que fue mostrado a la dirección del centro clínico. A partir de ese momento, González recibió acompañamiento de los docentes del centro en distintos aspectos del desarrollo: mejoras de diseño y funcionalidad, la decisión de publicar la plataforma en internet y la gestión de un dominio propio. Ese respaldo derivó, además, en una entrevista realizada por la propia Universidad sobre el proyecto.
González vincula el origen de la herramienta con su paso por la Clínica Psicológica de la Universidad, espacio que entrega atención psicológica gratuita a la comunidad. Señala que esa orientación hacia las necesidades de las personas, presente en la formación desde segundo año de la carrera, fue la que lo llevó a integrarse a la clínica y, en consecuencia, a desarrollar un proyecto orientado a resolver un problema concreto del ejercicio profesional.
Para González, la plataforma también busca instalar un uso distinto de la inteligencia artificial dentro del ámbito académico: no como un medio para facilitar el fraude, sino como una herramienta que, empleada con un propósito definido, puede aportar al estudio y al desarrollo profesional. En esa línea, ya son otros estudiantes y profesores quienes han recurrido a la herramienta que él mismo construyó durante su práctica.