
La iniciativa, impulsada por la carrera de Trabajo Social y financiada por la dirección de Vinculación con el Medio, promueve el aprendizaje permanente, la participación social y el bienestar integral de personas desde los 60 años.
La Universidad Autónoma de Chile inauguró la sexta versión de la Escuela Universitaria de Personas Mayores, iniciativa que abre un nuevo ciclo de formación y participación para personas desde los 60 años, con o sin experiencia previa en educación superior. El programa es desarrollado por la carrera de Trabajo Social de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades, con financiamiento de la dirección de Vinculación con el Medio.
La ceremonia reunió a autoridades universitarias, académicos, equipos de apoyo y participantes, quienes destacaron el aporte de este espacio al ejercicio del derecho a la educación durante todas las etapas de la vida.
La directora Académica de la Universidad Autónoma de Chile, Marcela Chávez, valoró la trayectoria alcanzada por el programa y la permanencia de quienes han participado en distintas versiones.
“Este es un trabajo que se ha consolidado y que ha generado resultados importantes. Muchas de las personas que hoy nos acompañan han participado en versiones anteriores e, incluso, han cursado más de un programa. Eso refleja el sentido de esta Escuela y también nuestra responsabilidad como institución de educación superior: proyectar hacia la comunidad el conocimiento y el trabajo que desarrollamos”, enfatizó.
La propuesta formativa contempla contenidos relacionados con bienestar, salud, autonomía, ciudadanía, participación social, tecnología, innovación, memoria, identidad y entorno, articulando los conocimientos universitarios con las experiencias, inquietudes e intereses de las personas mayores.
Conexión social
La vicedecana de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades, Ana Luz Higuera, destacó que la Escuela permite fortalecer el vínculo entre la Universidad y su entorno, reconociendo el aporte de las personas mayores a la vida comunitaria. “Esta iniciativa expresa la conexión social que hemos querido instalar, fortalecer y proyectar hacia la comunidad. Las personas mayores cumplen un papel fundamental en nuestra sociedad, porque mediante sus experiencias y aprendizajes cotidianos nos enseñan a ser mejores personas y ciudadanos”, sostuvo.
La Escuela Universitaria busca generar oportunidades de formación y participación, pero también espacios en los que las personas puedan compartir sus trayectorias, establecer nuevos vínculos y mantenerse activas dentro de una comunidad de aprendizaje.
Lazos comunitarios
Así lo destacó Luisa San Martín, participante de la iniciativa desde hace cinco años, quien valoró tanto los contenidos impartidos por los docentes como las relaciones que se construyen durante cada curso. “Ha sido una experiencia muy positiva, no solo por lo que aprendemos junto a los profesores, sino también por la interacción que se genera entre nosotros. Aquí nacen amistades, compartimos historias e intercambiamos experiencias. Necesitamos vivir en comunidad, y esta Escuela nos brinda esa oportunidad”, expresó.
Su testimonio representó uno de los ejes centrales de la jornada: comprender el aprendizaje como una experiencia colectiva, capaz de favorecer la participación, la autonomía y la creación de redes de apoyo durante el proceso de envejecimiento.
Por otra parte, la actividad inaugural contempló, la conferencia “Vivir con plenitud: una invitación para cultivar el sentido de vida y desarrollo generativo a lo largo del envejecimiento”, dictada por el Dr. Eduardo Sandoval, docente investigador de la Universidad Autónoma de Chile.
La presentación invitó a comprender el envejecimiento como una etapa activa y abierta a nuevas posibilidades de desarrollo personal, en la que el sentido de vida, los vínculos sociales y la participación comunitaria adquieren especial relevancia.
“Esta es una oportunidad para compartir experiencias, comprender que no están solos y afrontar el proceso de envejecimiento de manera colectiva. Contar con espacios de encuentro y participación constituye un importante factor protector frente a las enfermedades y dificultades que pueden presentarse durante esta etapa del desarrollo”, explicó el investigador.
Con seis versiones desarrolladas, la Escuela Universitaria de Personas Mayores continúa ampliando oportunidades de aprendizaje, encuentro intergeneracional y participación social, incorporando a las personas mayores a la vida universitaria y reconociendo el valor de sus conocimientos, experiencias y trayectorias en la construcción de comunidades más inclusivas.