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Por segundo año consecutivo, la dirección Académica de la Universidad Autónoma de Chile, a través de la dirección de Desarrollo Docente (Docentia) y la Escuela de Ayudantes, ha llevado a cabo el taller de expresión vocal y corporal. Esta iniciativa busca dotar de herramientas comunicacionales a ayudantes y tutores, con el objetivo de mejorar la interacción con los estudiantes y optimizar los procesos de enseñanza.

El actor y académico Juan Pablo Peragallo, coordinador de la Escuela de Ayudantes, destacó la importancia de este programa en el desarrollo integral de los participantes. «El teatro se centra en el desarrollo de herramientas comunicacionales, tanto verbales como corporales, para quienes estudian esa disciplina. Sin embargo, estas habilidades trascienden el ámbito artístico y resultan fundamentales en cualquier profesión. Por ello, mediante técnicas teatrales, se han generado herramientas que permiten a ayudantes y tutores mejorar su capacidad expresiva en su rol de apoyo a los estudiantes», explicó Peragallo.

Desde la coordinación de Apoyo al Aprendizaje UA, Leandro Olivares valoró la continuidad del programa y su impacto en la formación de los ayudantes. «La labor de un ayudante universitario va mucho más allá de la gestión administrativa; implica comprender el rol docente y desarrollar habilidades pedagógicas. Este año contamos con 94 ayudantes, cifra que supera la de años anteriores, lo que evidencia un mayor compromiso estudiantil con el programa y un interés por expandir su horizonte profesional, compartiendo conocimientos, habilidades y competencias en beneficio del aprendizaje colectivo», afirmó Olivares.

Por su parte, Joaquín Standen, estudiante de Ingeniería en Control de Gestión y ayudante en asignaturas de contabilidad y costos, destacó el crecimiento que le ha brindado esta experiencia. «Comencé realizando una ayudantía como una iniciativa personal para acompañar a mis compañeros en un ramo de segundo nivel. Luego, por mi desempeño, los profesores me seleccionaron para desarrollar nuevas tutorías. Este rol exige preparación y responsabilidad en la creación de material adecuado para los estudiantes, así como disposición para responder dudas y consultas. Todo esto repercute directamente en los resultados académicos», señaló Standen, quien también reconoció el apoyo constante del equipo de gestión de su carrera.

Cabe destacar que, dentro de la estructura académica, la figura del ayudante está vinculada a una asignatura específica, mientras que el tutor, también estudiante, ofrece un apoyo más amplio en el proceso de aprendizaje. En ambos casos, el fortalecimiento de las habilidades comunicacionales resulta clave para optimizar la enseñanza y la interacción con los estudiantes.

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