
• Durante una semana, la institución desarrolló una programación abierta a la comunidad que reunió exposiciones, cine, realidad virtual, patrimonio ferroviario y una ruta por la arquitectura moderna de la ciudad.
Temuco volvió a mirarse desde sus calles, edificios, relatos y antiguas huellas ferroviarias. Entre el 25 y el 31 de mayo, la Universidad Autónoma de Chile, sede Temuco, desarrolló una programación especial en el marco del Día de los Patrimonios, instancia que convocó a la comunidad a redescubrir la memoria regional desde distintas expresiones culturales, vinculando arquitectura, literatura, cine, nuevas tecnologías y patrimonio ferroviario.
La agenda contempló exposiciones, experiencias de realidad virtual, recorridos urbanos y espacios de reflexión ciudadana, con el propósito de relevar aquellas manifestaciones que forman parte de la identidad de La Araucanía y que permanecen presentes en la vida cotidiana de la capital regional. La programación consideró actividades como la muestra “Gabriela Mistral: Patrimonio, vida y obra”, la intervención patrimonial ferroviaria, la exposición “Destino Nahuelbuta”, el ciclo de Cine Patrimonial, la experiencia inmersiva “MetaLab patrimonial: Viajes inmersivos por La Araucanía”, la segunda versión de la Escuela de Patrimonio Ferroviario y la “Ruta del patrimonio moderno de Temuco”.
Uno de los ejes de la conmemoración fue la puesta en valor del patrimonio arquitectónico local, especialmente a través del recorrido guiado por el centro de Temuco, que invitó a observar edificios emblemáticos y comprender el aporte de la arquitectura moderna a la configuración urbana de la ciudad.
Al respecto, Daniel Schmidt, decano de la Facultad de Arquitectura, Construcción y Medio Ambiente de la Universidad Autónoma de Chile, destacó que Temuco, pese a ser una ciudad relativamente joven dentro de la historia del país, posee expresiones patrimoniales relevantes que requieren mayor visibilización. “Su juventud no significa ausencia de patrimonio. En el centro de Temuco existen diversas manifestaciones arquitectónicas vinculadas a la expresión modernista, y justamente eso es lo que buscamos relevar a través de esta ruta patrimonial desarrollada en alianza con Casa Varas”, destacó.
La memoria ferroviaria también ocupó un lugar central dentro de la programación, especialmente mediante la segunda versión de la Escuela de Patrimonio Ferroviario, realizada en el Museo Nacional Ferroviario Pablo Neruda, instancia que reunió a académicos, especialistas y representantes de asociaciones vinculadas al mundo del tren para reflexionar sobre memoria, identidad y territorio.
En esa línea, Laura Fonseca, tesorera de la Agrupación Juntos por el Patrimonio Ferroviario de La Araucanía, subrayó la importancia de involucrar a la comunidad en estos procesos. “La gente cumple un rol fundamental en el rescate del patrimonio, porque son las propias personas quienes transmiten estas historias. Mientras más actividades como esta se repliquen, mayor será la posibilidad de llegar a nuevas generaciones y sumar a más comunidades en la tarea de valorar, preservar y difundir nuestra memoria ferroviaria”, afirmó.
Durante la actividad, Cristian Olguín, mecánico de profesión y ferroviario, presentó un registro audiovisual sobre el ramal Temuco-Carahue, con el propósito de acercar esta historia a la ciudadanía. “La idea fue compartir un video que recoge parte de la historia del ramal Temuco-Carahue, pero, sobre todo, incentivar el interés por el patrimonio y por todo lo que el tren generó en La Araucanía, para que esa memoria no se pierda”, sostuvo.
Desde la misma agrupación, su presidente, Juan Fonseca, explicó que una de las motivaciones del trabajo sociocultural que impulsan ha sido rescatar piezas e historias relevantes para la memoria ferroviaria regional. “Al museo le falta una locomotora muy importante: la 714, que inició el servicio turístico en octubre de 1984 y que, según hemos investigado, actualmente no se encuentra en Temuco, sino en una maestranza de EFE en Santiago. Desde esa inquietud nace también nuestro interés para que esta historia trascienda y nuevas generaciones puedan rescatar, preservar y difundir este patrimonio”, argumentó.
La programación también integró nuevas formas de aproximación al patrimonio, como la experiencia “MetaLab patrimonial: Viajes inmersivos por La Araucanía”, que permitió recorrer territorios e historias regionales mediante realidad virtual, junto al ciclo de Cine Patrimonial, que exhibió el cortometraje juvenil “Pichintún”, obra centrada en costumbres e identidad cultural desde la mirada de las infancias.
El cierre de la semana estuvo marcado por la “Ruta del patrimonio moderno de Temuco”, recorrido guiado que tuvo como punto de encuentro Casa Varas y que permitió redescubrir parte del paisaje arquitectónico del centro de la ciudad. Para María Paz Salvadore, directora de Casa Varas, uno de los principales desafíos de la conservación patrimonial es mantener vivos estos espacios a través de su uso cotidiano.
“El patrimonio se conserva cuando se ocupa y se habita. Si un lugar queda vacío, aumenta el riesgo de deterioro o incluso de demolición. Por eso es fundamental ponerlo en valor desde distintas acciones: habitarlo, fotografiarlo, estudiarlo y generar conciencia entre usuarios, propietarios y comunidades”, expresó.
Más allá de la conmemoración, la iniciativa permitió instalar una mirada sobre el patrimonio como una experiencia viva, presente en los espacios cotidianos, en la memoria colectiva y en las distintas formas de habitar la ciudad, acercando a la comunidad a su historia desde la educación, la cultura y el encuentro ciudadano.
La programación fue organizada por la Universidad Autónoma de Chile, a través de la Facultad de Arquitectura, Construcción y Medio Ambiente; el Instituto Iberoamericano de Desarrollo Sostenible; el Centro de Recursos para el Aprendizaje y la Investigación; MetaLab; Sostenibilidad y Responsabilidad Social; y American Corner, con el apoyo de la Asociación Juntos por el Patrimonio Ferroviario de La Araucanía y Casa Varas.