El trueque de libros es una práctica de intercambio no monetario en la que miembros de una comunidad entregan libros originales y en buen estado que ya leyeron, y reciben otro a cambio, de modo que los ejemplares se reutilicen y circulen entre nuevos lectores. Como iniciativa de economía circular, prolonga la vida útil de los libros, facilita el acceso a nuevas lecturas y fomenta el hábito lector.
Ese fue el espíritu de una jornada de trueque realizada en el Campus El Llano Subercaseaux de la Universidad Autónoma de Chile en Santiago, como parte de las actividades abiertas a toda la comunidad universitaria del Mes de la Sustentabilidad convocado por la Vicerrectoría de Vinculación con el Medio.
El director del Centro de Recursos para el Aprendizaje e Investigación CRAI) del Campus, Julio Fernández, explica que detrás de esta jornada hubo mucho más que sólo intercambio: fomentar la lectura tanto académica como recreativa, como una tarea central de una institución de educación superior.
Propone dedicar al menos 10 minutos diarios a leer hasta que se convierta en un hábito. Tocar el papel, hojearlo e incluso reconocer su aroma es parte de la experiencia.
Hoy se exige leer y procesar grandes volúmenes de información, y esa tarea no debería traspasarse a un chat de inteligencia artificial que entregue resúmenes. La lectura sostenida mejora la ortografía, la comprensión, el vocabulario y amplía el conocimiento del mundo y de su historia. Son habilidades que se desarrollan desde la primera infancia y que son fundamentales en el ámbito laboral.
La expectativa de Fernández y del CRAI es que el trueque de libros consolide el hábito lector y que, con el tiempo, ese intercambio deje de depender de un evento organizado. Su invitación a la comunidad universitaria es, por tanto, prestar, regalar y e intercambiar libros de manera espontánea, de modo que cada ejemplar que termina su primera vida comience otra en manos distintas.