Detectar cuadros clínicos prevalentes y educar sobre riesgos y hábitos saludables entre adultos mayores de Conchalí, fueron parte de los objetivos de la intervención geriátrica integral realizada por estudiantes de tercer año de Enfermería de la Universidad Autónoma de Chile en Santiago junto a la profesora Giselle Knust.

Además de aplicar conocimientos, fue clave el enfoque ético y asistencial que sitúa a la persona en el centro del sistema con foco en la humanización de salud y del cuidado.

Para Nallarett Bizama, la experiencia fue mucho más que un ejercicio académico. «Nuestra intervención se basó en dos partes: primero, ver en terreno la realidad de los adultos mayores y luego desplegar una intervención basándose en aquello. Pero en realidad hicimos mucho más que eso».

«La enfermería se basa mucho en las realidades socioeconómicas y demográficas de las personas. Esa comprensión se tradujo en la aplicación de encuestas sobre enfermedades crónicas, consejería sobre adherencia a tratamientos farmacológicos y estrategias concretas de prevención de caídas, uno de los principales riesgos en adultos mayores”.

Más allá de los procedimientos clínicos, Bizama destacó que la experiencia “nos ha enseñado a saber cómo actuar; a abrir el corazón y la mente para descubrir otras realidades, derribar mitos y entender que los adultos mayores también son parte activa de nuestra sociedad «.

Ese intercambio fue recíproco. Juana Farías, una de las adultas mayores que participó en la actividad, valoró el espacio de diálogo creado por los estudiantes, pero también les dejó una lección: «Cuando uno es joven todo lo ve lindo y hermoso. Pero después, cuando uno llega a cierta edad ve realmente lo que pasa. Ellos, que van a ser enfermeros profesionales, deben tener mucha compasión, porque de lo que más sufrimos los adultos mayores es de una atención de salud adecuada a nuestra realidad”.

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