• Su nombramiento no solo marca un hito institucional, sino que simboliza —como ella misma destaca— el camino construido por muchas profesionales a partir del esfuerzo, el rigor y la convicción de que la formación jurídica puede transformar realidades.

Por más de 20 años, Valeska Rivas Arias ha transitado entre la litigación penal, la investigación forense, la docencia universitaria y la innovación educativa. Hoy, esa trayectoria la lleva a asumir la Vicedecanatura de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Chile en Temuco, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar este cargo en casa de estudios. Su visión combina rigor académico, compromiso ético y una profunda convicción sobre el rol social de la educación jurídica.

En esta conversación, Rivas reflexiona sobre los desafíos de liderar una de las facultades más grandes de la región, la necesidad de integrar nuevas tecnologías —incluida la inteligencia artificial (IA)— en la enseñanza del derecho y la importancia de formar profesionales situados en la complejidad cultural y territorial de La Araucanía, asumiendo también como directora de la carrera de Derecho.

Nombramiento
Para Valeska Rivas, asumir la Vicedecanatura es un paso significativo en su carrera, pero también un reconocimiento al trabajo sostenido de una comunidad académica que ha crecido de manera constante durante más de tres décadas. “Representa una gran responsabilidad, pero también una tremenda oportunidad”, afirma. “La Facultad de Derecho en Temuco cuenta con más de 60 profesores y cerca de 800 estudiantes. Es una comunidad robusta, con una trayectoria que se ha posicionado con rigor académico tanto en la región como en el país”.

El hecho de ser la primera mujer en ocupar este cargo no pasa inadvertido. “No es solo una coincidencia con el 8 de marzo. Refleja el camino que muchas mujeres hemos construido a partir del esfuerzo y el rigor profesional. Es un honor que agradezco profundamente”.

Trayectoria
Antes de llegar a la academia, Rivas desarrolló una extensa carrera en el Ministerio Público de La Araucanía, donde se especializó en delitos sexuales y violencia, y participó en proyectos de investigación forense y protección de víctimas. Esa experiencia, dice, marcó su comprensión del derecho como una herramienta profundamente humana.

Desde hace más de una década, su foco está en la docencia universitaria, con énfasis en derecho penal, litigación, argumentación jurídica e innovación pedagógica. Ha impulsado proyectos vinculados al acceso a la justicia, la interculturalidad y el uso de tecnologías emergentes en la formación jurídica. En 2024 fue reconocida como una de las 100 Mujeres Líderes de La Araucanía.

Innovación en la enseñanza
Uno de los pilares de su gestión será la modernización de los procesos formativos. Para Rivas, la enseñanza del derecho no puede permanecer ajena a los cambios tecnológicos y culturales que atraviesan la profesión. “El desafío es incorporar nuevas herramientas y metodologías que permitan responder a los cambios que está experimentando el ejercicio jurídico”, explica. “Un eje clave será avanzar en la incorporación de la IA no solo desde lo tecnológico, sino desde su uso responsable y ético”.

La idea, señala, es que tanto estudiantes como docentes comprendan estas herramientas y las integren críticamente en su aprendizaje, sin perder el rigor disciplinar propio de la formación jurídica.

Por otra parte, la nueva autoridad enfatiza que la formación jurídica en La Araucanía debe considerar la complejidad social, histórica y cultural de la región. “El primer elemento fundamental es la formación ética. La abogacía exige integridad y responsabilidad”, sostiene. “Pero también es clave que nuestros futuros abogados conozcan la historia de su región, comprendan su diversidad y sean capaces de responder a los desafíos jurídicos que surgen desde ese contexto”.

La educación superior, agrega, no es neutra. “Cumple un rol clave en la movilidad social y en el desarrollo de las comunidades. Tenemos la responsabilidad de formar profesionales competentes, éticamente responsables y comprometidos con el territorio en el que se desempeñarán”.

Compromiso e impronta
Consultada por el sello que espera imprimir a su gestión, Rivas destaca dos elementos: rigor y cercanía. “Mi sello estará marcado por una orientación a la excelencia, basada en el rigor ético y profesional. Pero también quiero mantener un estilo de trabajo cercano, basado en el diálogo con docentes y estudiantes”.

La innovación seguirá siendo un eje transversal. “Hoy sabemos que los estudiantes aprenden de maneras distintas a como lo hacíamos hace 20 o 30 años. Eso exige revisar nuestras estrategias pedagógicas, incorporar conocimientos de la neurociencia y adaptar nuestras formas de enseñar”.

Asimismo, subraya la importancia de avanzar hacia una formación más inclusiva, que incorpore la perspectiva de género y visibilice las brechas que aún persisten en el ámbito jurídico.

Finalmente, la nueva autoridad sostiene que la Universidad Autónoma de Chile ha experimentado un crecimiento significativo en pregrado y posgrado, consolidándose como una institución relevante en el país. “Ese desarrollo implica un compromiso permanente con el rigor académico y con la calidad de la formación. También con principios que han guiado el proyecto institucional, como ampliar el acceso a la educación superior y acompañar a estudiantes que muchas veces son los primeros en sus familias en ingresar a la universidad”.

Ese espíritu —una universidad nacida en el sur, con una mirada no centralista— es, para ella, un sello que debe seguir fortaleciéndose desde la Facultad de Derecho.

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