Entrevista a Marcelo Chambers
Día Nacional de la Odontología
Uno de los principales valores que adquirí durante mi formación en la Universidad Autónoma de Chile fue comprender que la odontología no se trata solamente de realizar tratamientos, sino de trabajar con personas y generar un impacto positivo en su calidad de vida.
Durante mi formación fui desarrollando una mirada basada en la bioética, la ética profesional, la odontología mínimamente invasiva y la toma de decisiones sustentada en la evidencia científica. Sin embargo, creo que uno de los aprendizajes que más ha trascendido en mi vida profesional es entender la odontología como una herramienta de servicio y de aporte a la sociedad.
Hoy intento llevar esos principios a cada espacio en el que me desempeño, tanto en mi trabajo como en las actividades de voluntariado en las que he participado. Actualmente tengo la oportunidad de desempeñarme en Atención Primaria de Salud, algo que durante mi etapa universitaria soñaba con poder realizar. Para mí, poder trabajar directamente con la comunidad y aportar desde la odontología representa una de las formas más concretas de poner en práctica esos valores.
Me gusta pensar que un odontólogo también puede ser un agente de cambio dentro de su comunidad, aportando no solamente desde lo clínico, sino también desde la educación, la prevención, la empatía y el compromiso social.
Ese es, probablemente, uno de los sellos que más valoro de mi formación y que espero seguir desarrollando durante toda mi vida profesional.
Si pudieras volver a tu primer día en la carrera, ¿qué consejo te darías?
Si pudiera volver a mi primer día en la carrera, probablemente le diría a ese Marcelo que aprovechara mucho más cada oportunidad que ofrece la universidad y que entendiera desde el principio que la formación profesional también se construye fuera de la sala de clases.
Le diría que se atreviera a participar, a relacionarse con sus compañeros, docentes y autoridades, y que valorara la importancia de contar con espacios de representación estudiantil, centros de alumnos y sociedades científicas activas. Son instancias que permiten aprender, aportar, generar vínculos y también identificar aspectos que pueden seguir mejorándose.
También le diría que no tuviera miedo de proponer ideas nuevas. Creo que cada generación puede contribuir a que la experiencia universitaria sea mejor que la anterior, no solamente en lo académico, sino también en lo humano, en las actividades recreativas y en la vida universitaria.
Y, sobre todo, le diría que disfrutara el proceso. Que habría momentos difíciles, pero que incluso esos momentos forman parte de la construcción del profesional y de la persona que llegará a ser.
Mirando hacia atrás, siento que muchas de las oportunidades que me entregó la Universidad Autónoma fueron fundamentales para llegar al lugar en el que estoy hoy y para poder cumplir sueños que tenía desde estudiante. Ojalá quienes hoy están comenzando la carrera también se permitan participar, equivocarse, aprender y descubrir su propio camino.
Durante mi paso por la carrera tuve muchas experiencias positivas, pero hubo una que marcó especialmente mi manera de entender la odontología.
A fines de 2024 e inicios de 2025, mientras terminaba mi quinto año de la carrera, tuve la oportunidad de atender a una paciente de Fundación Las Rosas, Eliana, una adulta mayor de 96 años. Incluso después de terminar mi año académico, decidí asistir algunos días adicionales para poder continuar con su atención.
Fue una experiencia que, en lo personal, me marcó profundamente. Más allá del tratamiento odontológico, poder conocer su historia, conversar con ella y comprender lo que significaba para una persona mayor recuperar aspectos tan cotidianos como su función, comodidad y sonrisa hizo que cambiara mi manera de mirar la profesión.
Sentí que, de alguna forma, volví a enamorarme de la odontología. Entendí con mucha más claridad que detrás de cada tratamiento existe una persona, una historia y una necesidad, y que nosotros tenemos la posibilidad de generar un cambio real en su vida.
Esa experiencia fortaleció profundamente mi vocación de servicio y terminó siendo un punto muy importante en el profesional que quería llegar a ser.
También influyó en las decisiones que tomé posteriormente, incluyendo mi deseo de trabajar en Atención Primaria de Salud, donde hoy tengo la posibilidad de estar cerca de la comunidad y ejercer la odontología desde una perspectiva integral y social.
Sin duda, una de las experiencias que más ha marcado mi formación ha sido mi participación en el proyecto de atención odontológica de la Universidad Autónoma de Chile junto a Fundación Las Rosas.
Durante 2025, en mi internado de Odontología, y posteriormente durante 2026 como egresado, he tenido la oportunidad de participar activamente en este proyecto, compartiendo con internos, egresados y docentes, y contribuyendo a la atención odontológica de adultos mayores mediante distintos tratamientos, incluyendo rehabilitación con prótesis removibles.
Para mí ha sido un verdadero privilegio poder continuar participando en esta iniciativa y ser parte de un proyecto que busca acercar la atención odontológica a personas que muchas veces presentan dificultades para acceder a este tipo de tratamientos.
También agradezco profundamente a quienes han impulsado y acompañado este proyecto, entre ellos el director de carrera, Dr. David Rodríguez, y la Dra. Constanza Cerda. Creo que iniciativas como esta permiten que la formación universitaria trascienda las aulas y tenga un impacto concreto en la comunidad.
Esta experiencia también me permitió confirmar algo que hoy forma parte de mi camino profesional: mi deseo de trabajar al servicio de la comunidad. Actualmente me encuentro trabajando en Atención Primaria de Salud, cumpliendo un sueño que nació durante mi etapa universitaria.
Además, actualmente continúo mi formación realizando un Diplomado en Cardiología Clínica, porque entiendo que la formación profesional no termina con la titulación. Para mí, seguir estudiando y perfeccionándome es una manera de continuar creciendo como profesional y entregar una atención cada vez más basada en la evidencia y centrada en las personas.
Espero que en el futuro muchos más estudiantes y egresados puedan conocer experiencias como esta y descubrir lo enriquecedora que puede ser la odontología cuando se pone al servicio de las personas.
Me siento profundamente agradecido de mi Universidad Autónoma de Chile y de todas las personas que han formado parte de este camino. Mirando hacia atrás, siento que cada experiencia fue construyendo no solamente al profesional que soy hoy, sino también la manera en que quiero ejercer mi profesión en el futuro.