Entrevista a Alejandro Carreño
Día Nacional de la Obstetricia y Puericultura
¿Qué valores o principios adquiridos en la U. Autónoma sigues aplicando en tu vida profesional?
Sin duda, uno de los principales aprendizajes que me dejó la Universidad Autónoma fue entender que el ejercicio profesional debe estar siempre acompañado de responsabilidad, ética y compromiso con las personas. La formación no se trataba solamente de adquirir conocimientos, sino también de aprender a mirar al otro con empatía, trabajar en equipo y asumir con responsabilidad el rol que algún día tendríamos como profesionales.
Hoy, con algunos años de experiencia, miro hacia atrás y valoro mucho esos principios, porque siguen estando presentes en mi forma de ejercer la profesión, de enseñar y de relacionarme con las personas. Creo que parte de lo que soy hoy profesionalmente comenzó a construirse en esas aulas.
Si pudieras volver a tu primer día en la carrera, ¿qué consejo te darías?
Me diría que confiara más en mí y que disfrutara el proceso, incluso en aquellos momentos en que las cosas parecieran difíciles. Probablemente también me diría que me sintiera orgulloso desde el primer día de la escuela que estaba eligiendo para formarme como profesional.
Hoy, mirando con cierta nostalgia esos primeros años, valoro mucho la trayectoria de la Universidad, el equipo docente de altísima calidad que tuve la oportunidad de conocer y, sobre todo, la entrega de valores que acompañó nuestra formación. En ese momento quizás no dimensionaba completamente lo que significaba estar comenzando ese camino. Con los años, uno entiende que la universidad no solo te prepara para ejercer una profesión, también comienza a formar la persona y el profesional que quieres llegar a ser.
¿Hubo alguna experiencia en la Autónoma que definió tu vocación o rumbo profesional?
Sí. Las experiencias de formación práctica y, especialmente, el contacto directo con las personas fueron fundamentales para confirmar que había elegido la profesión correcta. Fue en esos espacios donde entendí que quería ser matrón y que esta profesión tenía una dimensión profundamente humana que iba mucho más allá de los conocimientos clínicos.
Con el tiempo, esa vocación también fue tomando nuevos caminos. Descubrí el interés por la docencia, la salud pública y por participar activamente en los temas que involucran a nuestra profesión. Mirando hacia atrás, creo que muchas de esas inquietudes comenzaron a aparecer durante mi etapa universitaria, cuando todavía estaba descubriendo qué tipo de profesional quería ser.
¿En qué actividad universitaria participaste que hoy sientes que marcó la diferencia en tu carrera?
Fui parte del Centro de Estudiantes de mi carrera, coincidentemente en un momento especialmente crítico para nuestra profesión, marcado por la discusión y posterior derogación de la Norma 21. Esa experiencia terminó siendo mucho más significativa de lo que imaginaba en ese momento.
Me permitió relacionarme con gremios, distintos centros de estudiantes y profesionales matrones de diversas áreas y realidades laborales. También me permitió comprender que nuestra profesión no se construye solamente dentro de un aula o de un hospital, sino también desde la participación, la organización y la capacidad de levantar la voz cuando es necesario defender aquello que creemos importante.
Hoy recuerdo esa etapa con mucho cariño y también con orgullo. Fue una experiencia que amplió mi mirada, fortaleció mi identidad profesional y, de alguna manera, marcó el inicio de una inquietud que todavía conservo: entender que ser profesional también implica participar, aportar y comprometerse con el desarrollo de nuestra profesión.