
Casi 60 estudiantes participaron en las dos ceremonias que marcaron el inicio de una nueva etapa formativa, vinculada al contacto con pacientes y equipos de salud. La bata blanca fue entregada por sus familias como símbolo de confianza, responsabilidad y vocación de servicio.
Con la investidura de 58 estudiantes, la carrera de Medicina de la Universidad Autónoma de Chile realizó por primera vez esta ceremonia en la Sede Temuco, marcando un hito en el desarrollo de su proyecto académico y en la formación de quienes integran sus primeras cohortes.
La actividad representó el comienzo de una nueva etapa para los futuros médicos, quienes, tras avanzar en su preparación científica y humanista, se aproximarán progresivamente a los espacios clínicos, al trabajo con equipos de salud y al encuentro directo con pacientes.
Durante la ceremonia, los estudiantes recibieron la bata blanca de manos de sus padres y familiares. Más que un uniforme, esta indumentaria simboliza la confianza depositada en quienes se preparan para ejercer una profesión que exige rigurosidad, criterio ético y un profundo respeto por la dignidad de las personas.
El vicerrector de la Universidad Autónoma de Chile en Temuco, Emilio Guerra, destacó la responsabilidad compartida que implica formar profesionales con el sello institucional y valoró especialmente el papel que tendrá esta primera generación.
“Buscamos formar buenas personas, excelentes profesionales y ciudadanos cívicamente responsables. Alcanzar ese propósito constituye una tarea compartida. Ser la primera generación marca un sendero de gran importancia, porque ustedes serán reconocidos como los primeros estudiantes de Medicina investidos en nuestra Sede Temuco y abrirán el camino para las promociones que vendrán”, aseveró.
Vocación médica
La directora de la carrera de Medicina, María Angélica Barría, sostuvo que el ingreso a los espacios clínicos permitirá a los estudiantes fortalecer sus conocimientos y comprender la dimensión humana que acompaña cada decisión médica.
“Desde este momento, cada encuentro con pacientes, docentes y equipos de salud será una oportunidad para crecer profesional y personalmente. La bata blanca que recibieron de manos de sus familias simboliza confianza, respeto y compromiso. No es solo un uniforme, sino un recordatorio permanente de que la Medicina debe ejercerse con responsabilidad, ética y vocación de servicio”, afirmó.
En representación de sus compañeros, Carolina Alarcón y Javier González ofrecieron un discurso centrado en el significado de la investidura y en los desafíos que deberán asumir durante los próximos años de formación.
Los estudiantes recordaron que la recepción del uniforme blanco materializa un sueño iniciado con la decisión de estudiar Medicina y construido mediante extensas jornadas de estudio, dudas, temores y dificultades. Asimismo, plantearon que esta nueva etapa renueva la esperanza de marcar una diferencia en la vida de las personas, mediante un ejercicio profesional sustentado en la empatía, la ética y el servicio.
La ceremonia también contempló un reconocimiento a la excelencia académica. Las estudiantes Ángela Molina y Paulette Provost recibieron la distinción al mejor rendimiento, como resultado de su dedicación, constancia y desempeño durante el proceso formativo.
Finalmente, este encuentro no solo reconoció los avances alcanzados, sino que recordó a los futuros profesionales la responsabilidad inherente al uso de la bata blanca y el deber de poner sus conocimientos al servicio de las personas y de las necesidades de salud del territorio.