El investigador Eduardo Isla Correa, de 32 años, se convirtió en el vigésimo primer graduado del Doctorado en Ciencias Biomédicas de la Universidad Autónoma de Chile, tras defender con éxito su tesis titulada Administración de fenofibrato durante la abstinencia reduce el tono glutamatérgico y aumenta el tono dopaminérgico en el núcleo accumbens de ratas, mediado por la activación de PPARa de manera central.
En palabras simples, el bioquímico oriundo de El Salvador (Región de Atacama) estudió la acción cerebral del fenofibrato —un compuesto ya aprobado y utilizado para bajar los triglicéridos— durante la abstinencia. “Lo podemos encontrar en cualquier farmacia y se ha demostrado que, cuando se administra en modelos animales, reduce el consumo de etanol (ingrediente psicoactivo y principal compuesto químico presente en las bebidas alcohólicas) de manera bastante importante”, detalló Isla, tras la ceremonia realizada el 19 de junio en el Centro de Investigación e Innovación en Huechuraba.
Para dimensionar el impacto, el investigador hace un símil clínico: “Si eventualmente una persona toma una botella de whisky al día, al administrar el tratamiento, podría consumir simplemente una o dos cervezas. Este fármaco no solo produce aversión o rechazo, sino que también genera una menor ansia por la sustancia, inhibiendo el deseo”.

Comportamiento en laboratorio y hallazgos
La investigación solo utilizó ratas macho debido a consideraciones metodológicas asociadas a la técnica de microdiálisis y a diferencias biológicas de la hembra que podrían influir en los resultados experimentales. “A los animales les puse una botella con agua y otra con alcohol. Dejé que escogieran tranquilamente de cuál beber y fui registrando cuánto consumían diariamente. Cuando les aplicaba el fenofibrato, eran más activos. Estaban más pendientes de qué ocurría a su alrededor, tendían a ser menos violentos, o sea, estaban de mejor humor. El medicamento les ayuda a llevar mejor la abstinencia y por eso también se liga a que tomaban menos”, relató el investigador.
Referente a las principales conclusiones, el Dr. Isla señaló: “En el cerebro se elimina el exceso de glutamato en el núcleo accumbens, zona ligada a los procesos adictivos. Este tratamiento libera más, pero al mismo tiempo recapta y limpia mejor. De esta manera, se evita la neuroinflamación y las recaídas. Adicionalmente, observamos que aumentan las concentraciones de dopamina, lo que se asocia a una menor motivación por buscar la sustancia”.
Respaldo institucional
El estudio contó con la cotutela del Dr. Mario Rivera, profesor de la Universidad de Chile, y el Dr. Eduardo Karahanian, académico y director del Doctorado en Ciencias Biomédicas de la Universidad Autónoma. “El fenofibrato es un compuesto que existe hace 30 años en las farmacias. Eduardo (Isla) se metió en la parte más compleja que es el cerebro, con experimentos que son bastante difíciles técnicamente”, mencionó este último.
El científico aprovechó la instancia para resaltar el crecimiento del programa. “Veintiuno es un número importante, pensando que existimos hace una década. Estamos orgullosos y contentos porque nuestros egresados se insertan laboralmente sin ningún problema en la academia; en otras universidades del mundo para hacer postdoctorados o aquí en la Autónoma como investigadores o docentes”, cerró.
