¿Cómo deben las universidades responder al avance de la inteligencia artificial educativa y la analítica del aprendizaje, sin perder de vista la excelencia académica y la ética? A este desafío responde Lead Lab, grupo de investigación interdisciplinario de la Universidad Autónoma de Chile que genera conocimiento aplicado desde un enfoque práctico e institucional.
“Lo interesante de la iniciativa —explica el Secretario de Estudios de Kinesiología en el Campus El Llano Subercaseaux, Matías Moreno— es que no se plantea solamente como un espacio para discutir sobre estas tecnologías sino como una instancia para investigar, experimentar y desarrollar soluciones vinculadas con la práctica docente y los desafíos que enfrentamos diariamente en la formación de nuestros estudiantes”.
Uno de los principales valores del grupo radica en estar integrado por profesores de múltiples disciplinas, facultades, sedes y experiencias profesionales de esta casa de estudios. “Esto permite que los proyectos no sean abordados únicamente desde una mirada tecnológica sino también desde las necesidades pedagógicas y desde las particularidades de cada disciplina”.
El trabajo científico de Lead Lab se despliega en cuatro líneas estratégicas: IA agéntica en educación, learning analytics y analítica curricular, competencias y modelos evaluativos, y gobernanza, ética y trazabilidad.
Una de las investigaciones en que está trabajando el profesor Moreno junto al equipo del Lead Lab es conectar información proveniente de los sistemas de salud con los procesos formativos mediante estándares de interoperabilidad. “Buscamos avanzar desde la interoperabilidad de datos hacia una posible interoperabilidad de capacidades clínicas. La propuesta considera que esa información puede eventualmente contribuir a ámbitos como el currículo, la simulación clínica o el desarrollo de competencias”.
A su juicio, la educación superior está frente a un cambio que va mucho más allá de incorporar herramientas como ChatGPT. “La IA está comenzando a modificar cómo accedemos al conocimiento, cómo aprendemos, cómo evaluamos y también cómo se ejercerán muchas profesiones. Para las universidades esto genera una responsabilidad importante. Desarrollar capacidades internas en estas materias nos permite avanzar desde una lógica de consumidores de tecnología hacia una posición mucho más activa”.
El círculo virtuoso es entonces investigar lo que ocurre en la sala de clases, aprender de esa evidencia y utilizarla para mejorar nuevamente lo que ocurre en ellas. Como señala Moreno, “el mayor valor de Lead Lab está en convertir preguntas que hoy están apareciendo en nuestras aulas en investigación, y esa investigación en evidencia para mejorar la formación de nuestros estudiantes”.