El agujero en la capa de ozono pasó de ser una alarmante advertencia científica en los años 80, a representar el mayor éxito de cooperación internacional de la historia. Gracias al Protocolo de Montreal —impulsado en 1987 por la Organización de Naciones Unidas (ONU) y apoyado técnicamente por el Panel de Evaluación de Efectos Ambientales (EEAP)— se ha logrado eliminar el 99 % de las sustancias químicas dañinas para la atmósfera, lo que permite proyectar la recuperación total del escudo antártico para el año 2066.

Janet Bornman, doctora australiana por la Universidad de Lund (Suecia) y actual copresidenta del EEAP, ha dedicado más de tres décadas a orientar a gobiernos sobre la rigurosidad de estas regulaciones. “Las actividades humanas liberaban químicos que destruían la atmósfera. El Protocolo de Montreal fue establecido para salvaguardar la capa de ozono estratosférica. Ha sido muy exitoso e importante porque la capa bloquea la fuerte radiación UV; sin ella, no seríamos capaces de sobrevivir”, explica la experta, quien visitó Chile entre el 2 y el 6 de marzo para liderar la reunión cuatrienal del panel, desarrollada en el Centro de Investigación e Innovación de la Universidad Autónoma en Huechuraba.

Esta fue la primera vez que el EEAP sesionó en territorio nacional, aunque para la científica se trató de su segunda visita al país, habiendo recorrido previamente el valle central y el sur de Chile durante unas vacaciones. “Nunca habíamos tenido una reunión aquí. Todos estaban muy emocionados de venir por la belleza del país, y su relevancia científica y ecológica. Es un destino extremadamente interesante, especialmente por las investigaciones sobre la radiación UV y el agujero de ozono antártico que se desplaza sobre el sur de Chile”, detalla Bornman.

El cambio climático: el nuevo desafío

Aunque la restauración de la capa de ozono es inminente, la Dra. Bornman advierte nuevos riesgos para la humanidad derivados del cambio climático. “El ozono se está recuperando, pero ahora el cambio climático está alterando la estabilidad de la atmósfera. Por ejemplo, en algunas regiones tenemos menos nubes, lo cual significa más radiación UV. Estamos entrando en un futuro incierto. El clima siempre ha cambiado, ¿pero qué es nuevo? La intensidad y la frecuencia de estos fenómenos”, sostiene.

En esa línea, la experta afirma que el aumento de las temperaturas globales puede incrementar el riesgo de padecer cáncer de piel, además de dañar cultivos y el medio ambiente. Por ello, insta a los estados miembros de la ONU a no detener la vigilancia: “Debemos ser muy conscientes de no producir nuevos compuestos que disminuyan la capa de ozono. Los químicos originales eran hechos por el hombre y provenían de productos como latas de spray o agentes usados para extinguir incendios. Los nuevos compuestos deben ser bien probados para no repetir ese daño y los gobiernos deben estar alertados sobre la interacción entre la radiación UV y el clima”.

Alianzas científicas y futuro en la Universidad Autónoma

La visita de la copresidenta del EEAP también tuvo un fuerte componente de intercambio académico. Según explica, el trabajo del panel tiene puntos de encuentro con investigaciones que se realizan actualmente en la Universidad Autónoma de Chile.

“Existe un gran potencial para la colaboración, porque tratamos temas ambientales. Aquí trabajan con plantas y nanomateriales, áreas que se vinculan con nuestra labor. Esperamos generar espacios para discutir estas posibilidades e involucrarnos más con los investigadores y estudiantes de doctorado de la institución”, concluye la Dra. Bornman tras finalizar su agenda en Santiago.

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