Chile vive una crisis estructural en las bases del aprendizaje matemático escolar. Según los resultados del SIMCE 2025 publicados en marzo de este año, gran parte de los estudiantes de cuarto y octavo básico se mantienen estancados en un nivel elemental, donde logran resolver operaciones mecánicas, pero presentan serias dificultades para alcanzar el razonamiento lógico y la resolución de problemas. Esta alerta nacional se suma al complejo panorama que arrojó la prueba PISA 2022, donde el país registró un descenso de cinco puntos en su promedio en esta disciplina.
“Muchas veces se piensa que uno va a ir resolviendo operaciones concretas, aplicando fórmulas o enfrentándose al teorema de Pitágoras, pero va mucho más allá: la matemática te entrega herramientas de orden superior para resolver situaciones cotidianas, como calcular mentalmente si te alcanza el dinero ante un descuento. Aquí entra en juego esta habilidad del siglo XXI que es el pensamiento computacional, el cual permite enfrentar y resolver problemas desde la descomposición, la abstracción y la generalización”, detalla la Dra. Romina Narváez.
Tareas conectadas, mixtas y desconectadas
Para dar respuesta a este desafío, la docente de la Universidad Autónoma de Chile lidera un proyecto Fondecyt Postdoctoral 2026-2029 para analizar empíricamente la relación entre el desarrollo del pensamiento computacional y los componentes del pensamiento algebraico. El propósito central de la investigación consiste en diseñar, implementar y evaluar cuatro tareas didácticas que articulen ambos enfoques.
Primero, junto al Dr. Eduardo Sandoval Ovando y al estudiante de Pedagogía en Educación Básica, Claudio Cartes, la Dra. Narváez realizará una revisión sistemática de literatura con las bases de datos Scopus y Web of Science (WoS). Luego, creará cuatro tareas (dos conectadas, una mixta y una desconectada), las cuales aplicará en diferentes etapas a 150 estudiantes en formación inicial docente de la Facultad de Educación (Santiago, Talca y Temuco); y 150 alumnos de primero a cuarto básico del Colegio Rauquén de Curicó.
“Hay que quitarse la idea de que el pensamiento computacional se relaciona solo con dispositivos tecnológicos o robótica. Aplicaremos tareas desconectadas con material manipulable, como ejercicios en cuadrículas. Se sumarán tareas mixtas y también conectadas con Scratch (página web de programación de historias interactivas, juegos y animaciones) o proyectos de Lego Education. Si unes todo, podremos fortalecer el razonamiento matemático en estudiantes y futuros docentes para enfrentar problemas de manera estructurada, crítica y significativa”, afirma la docente nacida en Curicó.
Transformación en el aula
Para medir el impacto real de esta intervención y comprobar la conexión entre el pensamiento computacional y el algebraico, la Dra. Romina Narváez ejecutará un análisis metodológico mixto: en el área cualitativa empleará el software Atlas.ti para estudiar en profundidad las entrevistas de los participantes, mientras que el análisis cuantitativo se trabajará en la plataforma SPSS (Paquete Estadístico para las Ciencias Sociales) a partir de cuestionarios previos y posteriores a las cuatro sesiones.
“Trabajaremos con escala Likert para medir la percepción y ver qué tan de acuerdo o en desacuerdo están. Aunque creemos que por ser nativos digitales tienen habilidades tecnológicas, muchas veces solo manejan lo que les entretiene. Buscamos desarrollar en ellos herramientas de orden superior, sobre todo en resolución de problemas, establecer estrategias y el poder del mismo pensamiento computacional, como descomponer, abstraer y planificar”, remarca la doctora en Ciencias de la Educación.
Estos hallazgos serán visibilizados en artículos y congresos científicos, buscando entregar evidencia real para modernizar las estrategias pedagógicas del país.