El 24,8% de la población chilena presenta síntomas asociados a problemas de salud mental, según la octava edición del Termómetro de la Salud Mental ACHS-UC (mayo 2024). Este panorama, acentuado por factores como el estrés laboral y las extensas jornadas de traslado, sitúa como un hito crítico la transición a la parentalidad, un gran cambio natural de la vida que desafía la estabilidad emocional de la pareja.
«En Chile estamos sometidos a niveles de estrés muy importantes vinculados a elementos macrosociales y socioeconómicos (como el alto costo de la vida). Sabemos que las distancias y los tiempos de viaje limitan la convivencia a unas pocas horas; estos elementos tensionan la relación y afectan directamente la balanza entre el estrés y la satisfacción marital», explica la Dra. Ana Patricia Kinkead, investigadora de la Universidad Autónoma de Chile, quien lidera un Fondecyt de Iniciación para abordar esta problemática.
Identidad diádica y el análisis del «nosotros»
El estudio se aleja de la mirada individual y se enfoca en la identidad diádica –es decir, de a dos– bajo el sentido de un “nosotros” que nace del vínculo emocional entre ambos. El objetivo es observar empíricamente cómo los patrones de apego —la búsqueda de seguridad en el otro— se reconfiguran ante la presión.
«El apego se ve como una respuesta innata biológica para buscar una figura que nos dé seguridad ante el estrés. En la adultez, se deposita particularmente en la pareja. Uno no tiene una personalidad en sí como una mochila que lleva consigo; la personalidad se va a expresar siempre en la interacción con un otro», precisa la experta nacida en Panamá.
Para comprobarlo, esta investigación cuantitativa validará primero, junto a la consultora Feedback S.A., una escala de medición de afrontamiento encuestando a 500 personas. Se trata de un cuestionario especializado —con opciones de respuesta tipo Likert que van desde «rara vez» hasta «muy frecuente»— diseñado para capturar con precisión cómo las parejas chilenas perciben su apoyo mutuo y bienestar diario. Luego, se realizará un seguimiento longitudinal (prolongado en el tiempo) a 270 parejas, reclutadas en centros de salud y clínicas de maternidad, para evaluarlas antes y después del parto.
Todo este volumen de información será procesado mediante software estadístico avanzado (SPSS 29 y AMOS) para ejecutar un análisis diádico. «No solo veo cómo una persona responde, sino cómo afecta a su contraparte y cómo ese efecto regresa sobre el primer miembro. Es un loop de mutua influencia», detalla la investigadora de 53 años.
Modelo de intervención y bienestar familiar
Más que generar conocimiento descriptivo, el proyecto busca soluciones. Al identificar qué estrategias conjuntas regulan mejor la ansiedad, espera sentar bases para protocolos de intervención en salud familiar que puedan aplicarse en la red de salud pública y privada. «No estoy apostando porque la persona ansiosa deje de tener ese apego, sino que los niveles disminuyan y el miembro con apego logre trascender esa sensación de seguridad a su pareja», proyecta.
La iniciativa cuenta con financiamiento de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), respaldo que consolida la trayectoria de la Dra. Kinkead, quien desde su ingreso a la Universidad Autónoma en 2009 forjó una carrera de excelencia académica, hoy como investigadora en la Vicerrectoría de Investigación y Doctorados (VRID). «Estoy muy agradecida por este financiamiento. Se nota que el Estado confía en la ciencia; esperemos que esto se siga consolidando con mayores recursos, porque eso hace crecer a un país», concluye.