En un mundo que envejece a pasos agigantados, la salud mental de las personas mayores de 65 años determina la sostenibilidad de los sistemas de salud y define la calidad de vida de parte importante de nuestras sociedades. En ese contexto, el Consejo Interdisciplinario Europeo sobre el Envejecimiento acaba de publicar un documento donde propone un cambio de paradigma en el diseño de políticas públicas para atender esta problemática.

El documento, titulado Recomendaciones del Consejo Interdisciplinario Europeo sobre el Envejecimiento sobre la actividad física y la dieta para los problemas de salud mental en los adultos mayores, tiene como investigadora principal a la italiana Nicola Veronese, y como parte del equipo al investigador asociado de la Universidad Autónoma de Chile, Dr. Felipe B. Schuch, quien es experto en el impacto del ejercicio físico en la neurobiología de la depresión y trastornos de ansiedad.

Entre las principales observaciones, el informe destaca que la actividad física regular – incluyendo ejercicios aeróbicos, de fuerza y de equilibrio- puede tener un impacto positivo significativo en la salud mental de los adultos mayores. Asimismo, una dieta saludable, rica en frutas, verduras, granos integrales y grasas saludables, también se asocia a mejores resultados cognitivos y de bienestar emocional.

Los lineamientos del documento surgen ante la creciente prevalencia de problemas como la depresión y la demencia, siendo relevante también para Latinoamérica, por tres factores clave: la velocidad del envejecimiento poblacional, la brecha de desigualdad alimentaria y el diseño de nuestras ciudades.

Políticas públicas integrales

Los expertos hacen hincapié en que las estrategias utilizadas deben ser implementadas de manera integral, cambiando el paradigma clásico. Esto incluye combinar intervenciones a nivel individual, comunitario y de políticas públicas. Ya no basta con decir «coma bien» o “haga ejercicio”; es necesario estructurar programas basados en la nutrición y en la promoción del deporte.

En este sentido, el informe destaca la importancia de considerar el urbanismo como una herramienta clave para promover la actividad física en los adultos mayores. Elementos como veredas seguras, parques accesibles, ciclovías y actividad física grupal pueden fomentar que las personas se mantengan físicamente activas en su vida cotidiana, lo que redunda en beneficios para su salud mental.

“El artículo destaca que las estrategias de urbanismo pueden desempeñar un papel clave en la promoción de la actividad física en personas mayores, siempre que se diseñen considerando sus necesidades específicas. En este sentido, la actividad física no se limita al ejercicio estructurado, sino que incluye también actividades cotidianas como caminar, realizar tareas domésticas o desplazarse en el entorno urbano. Por ello, el diseño de las ciudades debe priorizar entornos accesibles, seguros y funcionales, que faciliten la movilidad y reduzcan barreras físicas”, explica el Dr. Felipe Schuch, agregando que el artículo enfatiza la importancia de “integrar componentes sociales en estas estrategias, como programas comunitarios o actividades grupales, ya que la interacción social actúa como un factor protector frente a la depresión y el deterioro cognitivo”.

Por último, y sobre la realidad en América Latina, el investigador explica que las recomendaciones son en “gran medida” aplicables al contexto de nuestro continente, pero es “fundamental considerar barreras estructurales como la desigualdad socioeconómica, el acceso limitado a servicios de salud, la inseguridad urbana y la disponibilidad de alimentos saludables. Por lo tanto, la adaptación de estas recomendaciones requiere no solo ajustes culturales, sino también políticas públicas que aborden estas desigualdades y promuevan entornos que faciliten estilos de vida saludables en la vejez”.

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