Una investigación de la Universidad Autónoma de Chile analizó diez años de métricas económicas en seis países de la región y concluyó que el liderazgo salarial del país resulta insuficiente ante la inteligencia artificial. Desde la Facultad de Administración y Negocios destacan la urgencia de anticipar esta transformación en las aulas y en las empresas.

Con un salario mínimo promedio de US$ 419 mensuales y los puntajes más altos en competitividad e innovación entre las seis economías analizadas, Chile lidera los principales indicadores laborales entre las economías emergentes de América Latina. Sin embargo, ese balance favorable oculta una severa vulnerabilidad estructural: el 57,8% de los trabajadores en el país enfrenta una alta probabilidad de ver automatizadas sus tareas habituales ante el despliegue de la inteligencia artificial y las tecnologías de la Industria 4.0, según datos de Grigera y Nava (2021) recogidos en el estudio.

La advertencia forma parte de una investigación desarrollada por Cristian Barrientos González, académico e investigador de la Facultad de Administración y Negocios de la Universidad Autónoma de Chile, publicada en la revista científica internacional Territorios Productivos, de la Universidad Nacional de Villa María (Argentina). Esta publicación constituye, además, el punto de partida de una alianza bilateral entre ambas casas de estudio, que actualmente trabajan en un convenio de colaboración académica y de investigación conjunta.

El trabajo analizó series estadísticas oficiales del período 2015–2024 en Argentina, Brasil, Colombia, México, Perú y Chile. Mediante pruebas estadísticas de comparación (ANOVA y prueba de Tukey), el autor constató que Chile supera consistentemente a sus pares regionales en ingresos mínimos y mantiene una desocupación promedio de 7,82%, muy por debajo de economías como Brasil (10,86%) y Colombia (11,82%).

Pese a encabezar los índices latinoamericanos de Competitividad Global (67,84 puntos) y de Innovación Global (35,74 puntos), el informe subraya que la comparación regional genera un falso confort. Frente a las economías desarrolladas de Norteamérica, Europa y Asia, Chile sigue relegado a posiciones intermedias: su competitividad no supera el 67% del umbral óptimo global y su nivel de innovación apenas alcanza el 45%su índice de competitividad no supera los 67 puntos sobre 100 y el de innovación no supera los 45 puntos.

Este rezago adquiere un tono crítico al cruzarse con el avance de la IA generativa, considerando que, según estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), uno de cada cuatro trabajadores en el mundo se desempeña en ocupaciones con algún grado de exposición a esta tecnología.

Al respecto, el investigador Cristian Barrientos advierte sobre la urgencia de acelerar la respuesta local. Los datos confirman que Chile tiene un piso sólido dentro de la región, pero ese estándar ya no alcanza para competir en la economía global del conocimiento. «El verdadero riesgo para nuestro mercado laboral no radica en la tecnología en sí, sino en la pasividad con la que reaccionamos frente a ella. Si no preparamos a nuestras personas a la misma velocidad con que se integran los algoritmos en las empresas, la brecha de productividad se profundizará. El reskilling debe transformarse en un compromiso urgente y compartido entre el sector privado, el Estado y las universidades para que la fuerza laboral adquiera competencias digitales reales, prácticas y continuas», puntualizó.

Frente a la contundencia de estos resultados, se enfatizó en la responsabilidad formativa y el rol público que le compete a las casas de estudios en la preparación del capital humano del país.

En este marco, la Vicedecana de la Facultad de Administración y Negocios de la Universidad Autónoma de Chile, María Paz Belmar Castro, destacó la necesidad de traducir esta evidencia en acciones formativas inmediatas: «Esta investigación pone sobre la mesa un diagnóstico que no podemos eludir como formadores de los futuros líderes: la transformación digital no es un escenario futuro, es una realidad operativa instalada en las empresas. Desde la Facultad de Administración y Negocios asumimos el compromiso de liderar esta transición, adaptando ágilmente nuestros planes de estudio e integrando nuevas herramientas y ciencia de datos aplicada en el aula. Nuestro objetivo es que ningún profesional egresado de nuestras aulas quede expuesto a la obsolescencia laboral»

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