Una investigación desarrollada en el Doctorado en Ciencias Aplicadas de la Universidad Autónoma de Chile está abriendo nuevas posibilidades para el desarrollo de tratamientos médicos más específicos y con menor impacto sobre los tejidos sanos. Se trata del trabajo del Dr. Ítalo Orellana, quien diseñó un sistema capaz de transportar moléculas bioactivas y liberarlas únicamente cuando recibe un estímulo de luz, sentando las bases para futuras aplicaciones biomédicas.

El proyecto surgió de una problemática ampliamente reconocida en la medicina actual: la dificultad de dirigir los medicamentos exclusivamente hacia la zona afectada. «La mayoría de los tratamientos actúan sobre todo el organismo, no solo sobre la zona enferma. Eso significa que buena parte del fármaco se distribuye donde no se necesita, lo que genera efectos secundarios y obliga a usar dosis más altas de las que idealmente se requerirían», explica el investigador. Frente a ese desafío, su propuesta busca desarrollar transportadores que mantengan el medicamento protegido hasta llegar al sitio indicado y que, mediante un estímulo luminoso, permitan una liberación controlada.

El desarrollo de esta innovación fue posible gracias a una formación marcada por la investigación interdisciplinaria y la colaboración internacional. Durante su doctorado, Orellana trabajó junto a especialistas de distintas áreas y realizó una estancia de investigación en España, experiencia que fortaleció tanto el rigor científico de su trabajo como su proyección académica. «Entendí que la investigación de frontera no se hace en aislamiento. Volví con una red de contactos, con colaboraciones abiertas y con la convicción de que mi trabajo tenía lugar en una conversación internacional».

El impacto de esta investigación trascendió el ámbito académico con la publicación de una solicitud de patente internacional, un reconocimiento al carácter innovador de la propuesta. Sin embargo, el investigador enfatiza que este avance representa el inicio de un camino de largo plazo. «Esta investigación es apenas el comienzo de la idea. No he desarrollado algo que pueda aplicarse directamente en el cuerpo. Lo que sí hace este trabajo es abrir la puerta a explorar alternativas atractivas y con potencial beneficio, sentando una base sobre la cual seguir construyendo».

Para el Dr. Orellana, este logro refleja el valor de una formación orientada a generar conocimiento con impacto. «Mi trabajo explora una forma de controlar con luz cuándo y dónde se libera un medicamento. Es una idea a nivel fundamental, todavía lejos de aplicarse en un paciente, pero que apunta en una dirección valiosa. Estoy comenzando mi camino científico y me parece un buen punto de partida». Una trayectoria que da cuenta de cómo la investigación desarrollada en la Universidad Autónoma de Chile contribuye a formar investigadores capaces de responder a desafíos científicos con proyección global y potencial beneficio para la sociedad.

Compartir en