Con una cohorte orientada a la innovación tecnológica y el desarrollo sostenible, la Universidad Autónoma de Chile dio inicio a la promoción 2026 de su Doctorado en Ciencias Aplicadas, dirigido por el Dr. Desmond MacLeod-Carey. Este año, el programa recibe a cinco nuevos investigadores: Dayana Mesa Tejeda, Lidia Tenorio Cademartori, María Retamal Morales, Lázaro Campira Álvarez y Angelita Espinoza Gómez.
Adscrito al Instituto de Ciencias Aplicadas (ICA) de la Facultad de Ingeniería, el plan de estudios se articula en torno a tres áreas críticas: Energía, Medio Ambiente y Biotecnología. Su propósito central es formar capital humano avanzado capaz de desarrollar investigación científica y transferencia tecnológica para resolver problemáticas concretas de la sociedad. En línea con los criterios internacionales del Manual de Frascati, el programa promueve el trabajo en equipos multidisciplinarios y la colaboración directa con el sector industrial y el entorno estratégico para generar soluciones reales con impacto social.
Biotecnología agrícola y control sostenible
Desde Guantánamo, Cuba, el licenciado en Microbiología Lázaro Campira (39 años) se integra al postgrado motivado por la búsqueda de respuestas a problemas complejos que afectan a los sistemas productivos. Su investigación académica busca combatir al hongo Botrytis cinerea —causante de la pudrición en los cerezos y una de las mayores amenazas para la industria frutícola— mediante la creación de un fungicida natural y ecológico a base de aceite de lupino tratado con ozono, ofreciendo así una alternativa sostenible a los pesticidas químicos tradicionales.
«Considero especialmente importante lograr que los avances científicos no se queden solo en el laboratorio, sino que puedan transformarse en aplicaciones concretas que generen un impacto positivo en la sociedad», señala Campira respecto a sus motivaciones. El investigador busca disminuir el impacto ambiental de los fungicidas convencionales y añade: «Espero aportar mi experiencia en microbiología al desarrollo de nuevas estrategias de control de enfermedades agrícolas, generar conocimiento científico de impacto y contribuir a la vinculación entre la investigación y las necesidades del sector productivo».
Economía circular y biotecnología regenerativa
Por su parte, la química farmacéutica Angelita Espinoza (37 años), oriunda de Pucallpa, Perú, orientará su línea de estudio hacia la valorización de recursos mediante tecnologías innovadoras. Avalada por su experiencia en recursos naturales y biodiversidad, explorará estrategias de recuperación integrando procesos sostenibles y tecnologías de oxidación avanzada bajo un enfoque de economía circular.
«Mi interés por el Doctorado en Ciencias Aplicadas surgió de la necesidad de desarrollar soluciones sostenibles a problemáticas complejas que impactan tanto al medio ambiente como a la sociedad», detalla Espinoza. Sobre las proyecciones de su tesis, la investigadora agrega: «Espero contribuir al desarrollo de soluciones que permitan transformar residuos en recursos de valor, promoviendo modelos productivos más sostenibles y generando conocimiento que pueda ser transferido a la industria, los territorios y las comunidades».
Ambos profesionales coinciden en el alto valor del enfoque interdisciplinario que ofrece el doctorado para crear puentes entre la academia y el mundo real. «Busco aportar una visión integradora que combine biotecnología, sostenibilidad, innovación y trabajo colaborativo», concluye Espinoza, proyectando el impacto de esta nueva generación de científicos en América Latina.