Con emoción y orgullo, los estudiantes de cuarto año de Ingeniería Civil Industrial de la Universidad Autónoma de Chile vivieron su ceremonia de investidura, una instancia solemne que simboliza el cierre de su primera etapa formativa. La jornada reunió a la comunidad universitaria en torno a quienes, desde ahora, comienzan a recorrer el camino de la formación profesional propiamente tal.

La actividad fue encabezada por la Secretaria Académica de la Facultad de Ingeniería; el Director de la Carrera, Dr. Juan Stöckle; el Secretario Académico, Mag. Daniel Zamora, y la Vicepresidenta del Centro de Estudiantes, Rayen Jelvez, además de docentes, estudiantes y familiares.

El valor de constancia

Para dar inicio al encuentro, la Dra. Claudia Sandoval, se dirigió a los asistentes y destacó la relevancia del momento: “Esta es una ceremonia muy importante para nuestros estudiantes, ya que es un hito dentro de la carrera. Llegar hasta acá, donde adquieren el grado académico de Licenciado en Ciencias de la Ingeniería, es un gran logro dentro de su ruta formativa”.

La autoridad añadió que el camino recorrido no fue solitario. “Da cuenta del esfuerzo que han tenido los estudiantes durante todos estos años para poder llegar a este punto, pero también de sus familias, quienes los han apoyado en todo momento para seguir adelante en la carrera”, afirmó.

Un grado académico que abre puertas

Con la investidura, los estudiantes adquieren el grado de Licenciados en Ciencias de la Ingeniería, un reconocimiento que certifica los conocimientos adquiridos y, a la vez, los proyecta hacia los desafíos que vendrán. Cada nombre mencionado fue un recordatorio de las horas de estudio, los proyectos compartidos y las metas alcanzadas.

La mirada de la industria

La ceremonia también contó con la presencia del Subgerente Regional de Tecnología en Femsa Salud, Christian Lillo, quien invitó a los jóvenes a reflexionar sobre un escenario en permanente transformación. A su juicio, la tecnología, los datos y la inteligencia artificial evolucionan a tal velocidad que ya no basta con dominar los conocimientos técnicos.

“La capacidad de adaptarse, aprender y utilizar estas herramientas para resolver problemas y tomar mejores decisiones puede convertirse en un importante diferenciador profesional”, enfatizó Lillo. Sus palabras resonaron entre los futuros ingenieros, quienes se preparan para ingresar a un mercado laboral que premia el pensamiento crítico y la flexibilidad.

La Universidad Autónoma de Chile reafirma, de este modo, su compromiso con una formación integral, que combina excelencia académica, vinculación con la industria y acompañamiento constante. Los nuevos licenciados ya tienen claro el desafío: transformar el conocimiento en soluciones concretas para contribuir a las organizaciones y al país.

Compartir en