“Sentir para educar: la dimensión emocional en la educación inicial” fue el nombre de la charla organizada por la carrera de Pedagogía en Educación Parvularia de la Universidad Autónoma de Chile, perteneciente a la Facultad de Educación. La actividad reunió a estudiantes de primer año en un espacio de reflexión sobre el impacto emocional que las educadoras de párvulos ejercen en la primera infancia, destacando su rol esencial en el desarrollo afectivo, social y cognitivo de niños y niñas.

La jornada puso en valor la importancia del acompañamiento cotidiano que realizan las futuras profesionales, quienes —más allá de transmitir conocimientos— construyen vínculos significativos que promueven seguridad emocional y sientan las bases para una autoestima saludable.

La directora de la carrera de Pedagogía en Educación Parvularia, Marioli Zúñiga, destacó la relevancia de la temática abordada, subrayando que la educación inicial es, ante todo, un acto profundamente humano.

“Hoy nos convoca un tema que no solo define nuestra profesión, sino que le otorga un sentido profundo. Hablar de educación parvularia es hablar de humanidad, de vínculos, de sensibilidad y de la capacidad de transformar desde los primeros años”, dijo; añadiendo que “ustedes, como futuras educadoras de párvulos, tendrán en sus manos una de las tareas más trascendentes: ser mediadoras del desarrollo integral, donde la emoción no es un complemento, sino el núcleo desde el cual se construye el aprendizaje”.

El valor de educar
La charla estuvo a cargo de Evelyn Quiñones Mora, egresada de la casa de estudios y actual directora del Jardín Infantil Villa Los Ríos de Temuco, cuya trayectoria es marcada por la gestión educativa con compromiso social.

Durante su exposición abordó los distintos tipos de apego y diversas temáticas vinculadas a la enseñanza en los primeros años de vida, invitando a las estudiantes a comprender que la labor pedagógica se sostiene tanto en el conocimiento como en la propia historia emocional de cada educadora.

“No solo entramos al aula para entregar conocimientos; entramos para brindar nuestra propia forma de vincularnos. El apego no es algo que se estudia, es algo que se siente, que se vive”, enfatizó.

Asimismo, llamó a las futuras profesionales a reconocer la influencia que tendrán en la vida de los niños y niñas: “En un par de años más, ustedes serán el sistema nervioso de repuesto de alguno de ellos. Si ustedes están en paz, los niños aprenderán a estarlo; pero si en ustedes habita la inseguridad, ellos también la aprenderán”.

Finalmente, en reconocimiento a su aporte formativo, la Universidad entregó un presente a la expositora, gesto que simbolizó el valor de su contribución al proceso formativo de las estudiantes de primer año.

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