
La actividad impulsada por Living Lab Temuco reunió a estudiantes, organizaciones sociales, programas municipales y equipos universitarios para compartir experiencias y explorar nuevas posibilidades de trabajo colaborativo. Conectar iniciativas que desde distintos ámbitos están respondiendo a necesidades sociales y abrir nuevas posibilidades de colaboración fue el propósito de la Feria de Innovación de Living Lab Temuco, realizada el viernes 2 de octubre con la participación de estudiantes, docentes, organizaciones e instituciones vinculadas al territorio. Living Lab Temuco es una iniciativa de la Universidad Autónoma de Chile, a través de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades, y forma parte del Centro de Innovación y Políticas Públicas del Proyecto Conocimientos 2030 (CON24E20019) de dicha Facultad. Su trabajo busca fortalecer la relación entre la Universidad y el territorio mediante la colaboración entre distintas disciplinas y actores, con el objetivo de identificar retos y generar ideas, proyectos y soluciones de innovación social. Para Constanza Henríquez, coordinadora de Living Lab Temuco, uno de los principales objetivos de la feria fue propiciar conexiones que pudieran proyectarse más allá de la propia jornada. “Como Living Lab quisimos generar este encuentro porque creemos que cuando distintas disciplinas, organizaciones e iniciativas se conocen, también surgen nuevas posibilidades de colaboración. Buscábamos crear ese espacio de conexión, conocer qué están haciendo otros actores del territorio y, a partir de ello, abrir oportunidades para nuevas iniciativas y proyectos interdisciplinarios, especialmente entre nuestros estudiantes”, explicó. La feria reunió propuestas como Mujeres en Ingeniería, EcoMercados Solidarios, Club Calistenia Temuco, InnovaLab UA Temuco, Corporación Atenea Sur, el Grupo de Acción Comunitaria de Personas Mayores y el propio Living Lab Temuco. Más que concentrarse en la exhibición de proyectos, la actividad buscó poner en contacto experiencias que hasta entonces no necesariamente mantenían vínculos entre sí. Una de ellas fue EcoMercados Solidarios, programa de la Municipalidad de Temuco que trabaja en la recuperación y redistribución de alimentos. Su gestor comunitario, Felipe Arriagada, explicó que la innovación de la iniciativa está precisamente en otorgar un nuevo propósito a productos que pueden seguir siendo aprovechados. “La innovación surge a partir de la revalorización de los alimentos. Les damos una segunda vida, una “vida social”, para destinarlos a un propósito comunitario y contribuir a disminuir la inseguridad alimentaria”, detalló. Arriagada valoró, además, la posibilidad de conocer proyectos que se desarrollan en otros espacios de la ciudad. “Estas instancias nos permiten visibilizar nuestro trabajo, pero también conocer iniciativas de la comunidad que muchas veces tienen un alcance más acotado y con las cuales pueden surgir futuras colaboraciones”, agregó. Desde otra área, Óscar Urra, presidente de Club Calistenia Temuco y encargado de seguridad y del área social, destacó que su propuesta combina actividad física, bienestar emocional y trabajo comunitario. “El ejercicio contribuye a la salud física, pero también ayuda a despejarse y generar espacios de bienestar. A eso sumamos un componente social, mediante la vinculación con la comunidad y con instituciones municipales, promoviendo que niños, niñas y adolescentes puedan acceder al deporte y hacer un buen uso de su tiempo libre”, sostuvo. Respecto de la feria, Urra señaló que una de las principales oportunidades estuvo en ampliar sus redes. “Conocimos agrupaciones e instituciones con las que antes no teníamos contacto y con las que ya comenzamos a vincularnos. Para nosotros, eso abre posibilidades de colaboración y también de ampliar el alcance de nuestro trabajo”, afirmó. Ese intercambio también se produjo entre estudiantes de distintas disciplinas. Sara Mendoza, estudiante de segundo año de Ingeniería Civil Industrial, relató que durante la jornada surgieron conversaciones concretas para futuros trabajos conjuntos. “En el stand de Mujeres en Ingeniería conversamos con estudiantes de Trabajo Social y apareció la posibilidad de desarrollar más adelante algún proyecto interdisciplinario. Este tipo de encuentros permite que personas de distintas carreras, e incluso externas a la Universidad, conozcan otras iniciativas, especialidades y formas de trabajo”, comentó. La experiencia se inscribe en el propósito de Living Lab en cuanto a generar espacios de articulación entre la academia y su entorno, donde conocimientos, organizaciones y experiencias puedan encontrarse y dar origen a nuevas propuestas de innovación social con una perspectiva colaborativa e interdisciplinaria.