
La Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Chile realizó una nueva sesión de su Consejo de Facultad, instancia académica destinada a promover la reflexión y el diálogo entre sus docentes sobre los principales procesos formativos y desafíos de la disciplina jurídica.
Durante la jornada, los académicos analizaron el rediseño curricular de la carrera de Derecho, proceso iniciado en 2025 y cuya implementación está proyectada para 2027. El encuentro permitió revisar los principales componentes de la nueva malla y del plan de estudios antes de avanzar hacia su aprobación definitiva.
El Decano de la Facultad de Derecho, Dr. Sebastián Bozzo, explicó que este trabajo busca actualizar la formación profesional de acuerdo con las transformaciones que está experimentando el ejercicio del Derecho. “Buscamos enfrentar los desafíos que significa formar a un abogado en el siglo XXI, especialmente debido a la irrupción de la Inteligencia Artificial”, señaló.
En este contexto, la autoridad académica destacó la experiencia desarrollada por la Facultad en esta materia, que desde hace más de seis años incorpora la enseñanza de la Inteligencia Artificial y su relación con el Derecho mediante un Minor dirigido a sus estudiantes.
Sin embargo, el decano afirmó que los avances recientes de esta tecnología hacen necesario profundizar su incorporación en el proceso formativo. “Hoy es una cuestión que tiene aún mayor relevancia, porque el quehacer del abogado debe redefinirse considerando el espacio que ocupa la Inteligencia Artificial en el ejercicio de la profesión”, sostuvo.
La sesión permitió que los profesores aportaran sus experiencias y perspectivas respecto de los conocimientos, competencias y metodologías que deberían formar parte del nuevo plan de estudios. “Ha sido una jornada muy provechosa, donde se ha generado debate, reflexión y discusión. Los profesores serán parte tanto de la definición de qué se va a enseñar como de la manera en que enseñaremos el Derecho”, agregó el Dr. Bozzo.
El rediseño curricular busca formar profesionales capaces de adaptarse a los cambios tecnológicos, mantener la relevancia social de la profesión jurídica y desenvolverse adecuadamente en los nuevos escenarios laborales. De esta manera, la Facultad de Derecho reafirma su compromiso con una formación actualizada y pertinente, que entregue a sus estudiantes las herramientas necesarias para enfrentar los desafíos profesionales del futuro.