Con el objetivo de aportar al desarrollo educativo y cultural de adolescentes de la Residencia Familiar San José de San Javier, estudiantes de Pedagogía en Lengua Castellana y Comunicación y Pedagogía en Inglés de la Universidad Autónoma de Chile llevaron adelante una intervención comunitaria que combinó formación académica y compromiso social. La iniciativa, desarrollada en el marco de Responsabilidad Social Universitaria (RSU) y la metodología de Aprendizaje + Servicio (A+S), permitió habilitar una biblioteca, reunir más de 450 libros e implementar talleres de escritura creativa y mediación lectora para las residentes.

El proyecto surgió a partir de un diagnóstico realizado por los propios estudiantes, quienes identificaron necesidades vinculadas al fortalecimiento de la lectura y la escritura. Desde esa observación diseñaron “Urdimbre: Tejidos de Escritura y Memoria Identitaria”, una intervención orientada a generar espacios de aprendizaje, expresión y encuentro a través de la literatura.

Claudia Arévalo, coordinadora de la iniciativa y estudiante de Pedagogía en Lengua Castellana y Comunicación, explicó que: “Detectamos que existía un rezago importante en estas áreas y decidimos enfocar el proyecto en aquello que estamos estudiando y que podemos aportar desde nuestra formación como futuros docentes”.

Arévalo agregó que las actividades fueron construidas considerando los intereses y experiencias de las jóvenes de la residencia. “Queríamos que las actividades nacieran desde los intereses de las residentes y no imponer contenidos. La literatura y la escritura pueden transformarse en herramientas para construir identidad, expresar emociones y generar espacios de encuentro”.

La experiencia contó con el acompañamiento de la metodología de Aprendizaje + Servicio (A+S), que vincula la formación académica con necesidades reales de la comunidad. Para Berenice González, coordinadora de A+S de la Sede Talca, “el aprendizaje no ocurre únicamente dentro del aula. Estas experiencias permiten que los estudiantes se vinculen con el entorno, comprendan problemáticas reales y desarrollen competencias fundamentales para su ejercicio profesional”.

La coordinadora destacó además que el proyecto trascendió los objetivos iniciales gracias al compromiso de sus participantes. “Los estudiantes fueron más allá de las intervenciones pedagógicas planificadas y lograron movilizar redes de apoyo para generar un impacto sostenible en el tiempo, concretando la habilitación de una biblioteca que seguirá beneficiando a las jóvenes de la residencia”.

En el proyecto participaron los estudiantes Claudia Arévalo Contreras, Denisse Espinoza Contreras, Benjamín Espinoza Lobos, Isidora Gorostiaga Flores, Diego Guzmán Beltrán, Cosette Massicot Cisterna, Belén Vallejos Ovalle y Luis Álvarez Abarza, con el acompañamiento de la docente Doris Maturana Fernández y la colaboración de la Fundación Stella Corvalán.

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