El mundo vive una paradoja tecnológica: mientras gran parte de los países acelera su transición hacia la descarbonización y la digitalización, la acumulación de dispositivos obsoletos amenaza con colapsar los ecosistemas. Para medir con precisión quirúrgica el peso real de este fenómeno, los especialistas recurren al Análisis de Ciclo de Vida (ACV), una metodología capaz de trazar el impacto ambiental de un producto desde la extracción de sus materias primas hasta el término de su vida útil.
Para analizar esta problemática y proyectar cambios locales, la Universidad Católica del Norte (UCN) y la Red Chilena de Análisis de Ciclo de Vida organizaron la VI Conferencia de Análisis de Ciclo de Vida (VI CChACV 2026), realizada entre el 11 y el 14 de agosto en Coquimbo. En este foro de alto nivel científico, que reunió a investigadores, empresas y tomadores de decisiones, destacó la participación de Catherine Marzal, ingeniera civil y estudiante del Doctorado en Ciencias Aplicadas de la Universidad Autónoma de Chile.
Hacia una ruta trazable para los residuos electrónicos
Para la investigadora, los debates de la cumbre conectan directamente con el núcleo de su tesis doctoral, orientada a resolver un vacío urgente a nivel país. “Mi investigación busca desarrollar una herramienta de apoyo a la toma de decisiones que permita priorizar estrategias de economía circular enfocadas en la recuperación de materiales críticos desde residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE)”, explica Marzal.
El desafío es mayúsculo. La ingeniera advierte que actualmente nos enfrentamos a un “aumento sostenido en la generación de estos residuos, sin la infraestructura adecuada para su correcta gestión y valorización”. Frente a este escenario, y en sintonía con las exigencias de la Ley N° 20.920 de Responsabilidad Extendida del Productor (Ley REP), su proyecto propone evaluar de forma temprana las mejores rutas de recuperación para “apoyar a quienes gestionan estos residuos y, además, orientar políticas públicas”.
De la teoría a la trinchera productiva
Más allá de la metodología propia de su tesis, la estudiante de doctorado valoró el intercambio con expertos internacionales en los cursos precongreso y la posibilidad de debatir con sectores fuera del mundo universitario. Para Marzal, contrastar la academia con las necesidades reales del sistema es vital: “Los desafíos actuales asociados a la sostenibilidad requieren conectar el conocimiento científico con las decisiones que se toman en las empresas, organismos públicos y los territorios, contribuyendo a que herramientas como el ecodiseño o las huellas ambientales sean efectivamente aplicables en procesos productivos”, sostuvo.
Frente a las exigencias de la Ley REP, la investigadora recalca que el uso de esta métrica es indispensable para garantizar soluciones reales: “Incorporar el Análisis de Ciclo de Vida en la investigación desde fases tempranas ayuda a identificar puntos críticos y orientar el desarrollo de tecnologías, procesos y soluciones con un mejor desempeño ambiental; con ello se podría evitar que una mejora que genere un beneficio en un punto del proceso traslade impactos hacia otros, como un mayor consumo de energía, agua o un incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI)”, concluye.