
Desarrollada por la carrera de Trabajo Social de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades, la iniciativa se ha consolidado como una experiencia de vinculación con el medio que acerca el quehacer universitario.
Con una propuesta dirigida a personas mayores de 60 años, la Escuela Universitaria para Personas Mayores ofrece un espacio de formación y participación abierto tanto a quienes cuentan con experiencia previa en educación superior como a quienes se acercan por primera vez a una instancia de aprendizaje universitario. A través de sus actividades, busca entregar conocimientos y herramientas vinculados con distintos ámbitos de interés para esta etapa de la vida.
A lo largo de sus distintas ediciones, la Escuela ha ido incorporando contenidos y actividades de acuerdo con los intereses y experiencias de las personas que participan. En su sexta edición, que comenzó en agosto y se extenderá hasta noviembre, presenta una programación organizada en cuatro líneas formativas: bienestar, salud y autonomía; ciudadanía, derechos y participación social; tecnología, innovación y aprendizaje permanente; y entorno, memoria e identidad.
“Para nosotros llegar a la sexta edición representa una enorme satisfacción y también una gran responsabilidad, porque la escuela se desarrolla desde el año 2019, y la continuidad también va demostrando que existe un interés real de las personas mayores por seguir aprendiendo, por inscribirse, por participar y también por vincularse con la universidad”, explica Verónica Apaleo, docente de Trabajo Social y coordinadora de la iniciativa.
De acuerdo con la académica, este proceso también ha permitido avanzar hacia una oferta “mucho más diversa, interdisciplinaria y mucho más práctica”, recogiendo las necesidades e intereses que han surgido a partir de la experiencia de sus participantes.
Ese vínculo se refleja en la experiencia de Erika Gutiérrez, de 63 años, quien participa por segundo año en la Escuela. Para ella, las actividades representan una oportunidad para continuar aprendiendo y profundizando los contenidos abordados. “Me parece que son muy buenas las charlas y el material también muy claro, yo lo copio o le saco foto y después lo escribo a mano y así voy aprendiendo, tengo un cuaderno”, comenta.
La iniciativa también contempla la participación de estudiantes de Trabajo Social, quienes pueden desarrollar experiencias de aprendizaje práctico y fortalecer el vínculo con las personas mayores en un contexto intergeneracional. Danilo Vogt, estudiante de la carrera y participante desde el año pasado en el Grupo de Acción Comunitaria de Personas Mayores, destaca precisamente la relación que se genera a través de este trabajo.
“Para mí ser parte del proceso ha sido bastante grato, ya que uno puede tener un vínculo directo con las personas mayores y tener un vínculo intergeneracional, asimismo, conocer su experiencia, compartir con ellos. De hecho, muchos de ellos este año me han reconocido y me saludan. Igual es lindo compartir con ellos y saber que para ellos fuiste alguien muy significativo”, relata.
Para la vicedecana de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades, Ana Luz Higuera, esta experiencia también representa una forma de vincular el quehacer universitario con la comunidad, articulando el trabajo de distintas disciplinas y carreras.
“Creo que es importante destacar la contribución que nuestra Facultad realiza al poder articular junto a otras disciplinas y otras carreras de nuestra Universidad, una experiencia que permita a personas mayores acercarse, participar e involucrarse en la universidad, no sólo en el aprendizaje a través de los contenidos de los cursos que contiene la Escuela, sino también a partir de la experiencia de la vida universitaria”, sostiene.
El proyecto es financiado por los fondos concursables de la dirección de Vinculación con el Medio y da continuidad al trabajo iniciado en 2019, orientado a generar espacios de aprendizaje, participación y encuentro entre la comunidad universitaria y las personas mayores.