En el actual escenario de transformación digital, marcado por el avance de la inteligencia artificial (IA) generativa, en la Universidad Autónoma de Chile promovemos permanentemente espacios de reflexión académica sobre sus implicancias en la formación profesional.

La irrupción de estas herramientas ha modificado la forma en que los estudiantes acceden a la información, resuelven dudas y construyen conocimiento. Al respecto, el Decano de la Facultad de Derecho, Dr. Sebastián Bozzo, explica que “la IA puede actuar como un sparring intelectual: ayuda a ensayar ideas, contrastar argumentos, hacer mejores preguntas y profundizar la comprensión, pero si es mal utilizada puede transformarse en un atajo que debilita la formación”.

En ese sentido, plantea que uno de los principales riesgos es la denominada “delegación cognitiva”, donde el estudiante obtiene respuestas correctas o aparentemente sofisticadas sin haber desarrollado el proceso intelectual que las sustenta.

“Un estudiante puede redactar un buen texto con apoyo de IA, pero si no entiende las instrucciones, no sabe relacionarlas o no puede sostener una posición con autonomía, entonces hay una simulación del aprendizaje y una universidad no puede conformarse con eso”.

El aula debe adaptarse

Desde la perspectiva de la formación jurídica, el Dr. Bozzo indica que “en una carrera como Derecho, eso es especialmente delicado. Este escenario plantea desafíos relevantes, considerando que el análisis, la interpretación y la argumentación son competencias esenciales. El pensamiento crítico no se desarrolla recibiendo respuestas terminadas sino enfrentando problemas, interpretando, dudando y tomando posición”.

Asimismo, destaca que el espacio formativo debe adaptarse a este nuevo contexto, señalando que “el aula debe transformarse en un espacio de entrenamiento intelectual, donde el profesor pueda monitorear cómo el estudiante piensa, cómo construye sus respuestas y cómo utiliza la tecnología. De esta manera, la IA puede integrarse como una herramienta que tensiona y enriquece el aprendizaje, sin reemplazar el razonamiento”.

Finalmente, el Decano enfatiza el rol que deben asumir las instituciones de educación superior en este escenario. “No estamos formando operadores de herramientas, estamos formando abogados, lo que exige no sólo dominio técnico sino también juicio, ética y capacidad de enfrentar problemas complejos”.

Compartir en