Desde hace 12 años, la Dra. María Luisa Valenzuela forma parte de nuestra institución. Su aporte a la academia, especialmente en la consolidación del Instituto en Ciencias Aplicadas, es invaluable. Hoy lidera la Facultad de Ingeniería con profesionalismo y humanidad, cualidades que, según sus propias palabras, ha cultivado inspirada en mujeres que han marcado su trayectoria. 
 

¿Qué es lo más valioso de desarrollar su labor en el entorno universitario?  

La Universidad te atrapa por esa mezcla de reto intelectual y calidez humana. He visto pasar generaciones, he visto crecer proyectos, y esa sensación de que siempre hay algo nuevo por aprender y por construir es lo que me ha hecho quedarme. Es mi casa. 
 

¿De qué manera su trabajo contribuye a fortalecer la experiencia de estudiantes y académicos en la facultad? 

Creo que el impacto está en los pequeños detalles del día a día. Mi trabajo es facilitar procesos administrativos y académicos para que nuestros estudiantes sólo se preocupen por aprender. Intento que mi facultad sea un espacio de confianza, un lugar donde los estudiantes, profesores, equipo de gestión sepan que hay una persona que los escucha y busca soluciones.  

¿Cómo imagina la Universidad que deberían vivir las próximas generaciones? 

Me gustaría que los estudiantes lleguen buscando un título, pero se vayan con algo mucho más valioso: una comunidad. Que encuentren espacios seguros donde puedan expresar sus ideas con libertad y respeto, laboratorios actualizados que impulsen su aprendizaje y una institución flexible, capaz de comprender que la vida de las nuevas generaciones es dinámica y exige múltiples formas de formarse. 

¿Qué consejo le hubiese gustado escuchar cuando comenzó? 

No te compares: cada persona avanza a su propio ritmo. Te encontrarás con compañeros que parecen saberlo todo y otros tan perdidos como tú, pero lo verdaderamente importante es que disfrutes el proceso. Participa, no te limites a las aulas; conoce a tus compañeros, acércate a tus profesores, pregunta y no tengas miedo a equivocarte.

¿Cómo espera que avance en los próximos años mujeres en carreras STEM?

Con mucho optimismo, pero también con los pies en la tierra. En los últimos años he visto un cambio notable.

Mi sueño es que, cuando una estudiante ingrese a su primer semestre, ni siquiera se pregunte si la ingeniería es para ella. Que lo viva con la misma naturalidad con la que respira. Ese es el verdadero avance que espero: que lo que hoy parece excepcional se vuelva cotidiano.

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