Académica comprometida con la docencia y la divulgación científica, la Dra. Adriana Bastías ha construido su trayectoria en la Universidad desde el vínculo directo con sus estudiantes y el impulso de iniciativas que fortalecen la comunidad académica. Su labor combina formación, investigación y comunicación de la ciencia. 

¿Qué la ha motivado a seguir construyendo su camino profesional en la Universidad? 

El contacto cotidiano con los estudiantes es, sin duda, una de mis mayores motivaciones. La sala de clases es un espacio dinámico que te exige mantenerte activa y actualizada, tanto en los contenidos como en las metodologías. Incorporar nuevas tecnologías, buscar estrategias para mantener la atención y mejorar la experiencia de aprendizaje son desafíos permanentes. 

Durante su trayectoria en la Universidad, ¿qué proyectos la enorgullecen haber impulsado? 

Uno de los hitos más significativos fue mi contribución, como presidenta de la Asociación Red de Investigadoras, a la implementación de la Ley 21.369, que regula el acoso sexual, la violencia y la discriminación de género en la educación superior a nivel nacional. Asimismo, el trabajo desarrollado desde el Centro de Comunicación de las Ciencias ha sido especialmente valioso. Iniciativas como el libro Biodiversidad de plantas chilenas, uno de los más descargados de la Universidad y con amplia circulación en bibliotecas públicas, reflejan la importancia de comunicar el conocimiento de manera accesible. 

¿Cómo cree que impacta su rol de académica en los estudiantes? 

La docencia genera un impacto que muchas veces trasciende lo académico. En cada semestre se construyen vínculos que dejan huella. No se trata solo de formar profesionales competentes, sino también personas. 

¿Qué mujeres han marcado significativa su vida personal y profesional? 

En mi vida personal he estado marcada por mujeres; relacionarme con ellas y con el resto ha sido parte esencial de mi historia. Para mí han sido súper importantes, son compañeras muy leales en mi camino, y espero que lo sigan siendo. Solo puedo sentir gratitud por todo lo aprendido. 

¿Qué transformaciones considera necesarias en los espacios académicos? 

Los cambios culturales requieren tiempo, pero avanzan. Hoy vemos nuevas miradas en las generaciones jóvenes que enriquecen la convivencia universitaria. Es fundamental fortalecer el respeto y reconocer que, en nuestra diversidad, somos iguales en derechos. Construir comunidades basadas en el cuidado y la conciencia colectiva es un desafío permanente. 

¿Qué consejo le daría a quien inicia su camino universitario? 

Que aproveche esta etapa con intensidad y compromiso. Son años que pasan rápido y se recuerdan con cariño. Es un tiempo para aprender, cuestionar, formar amistades y construir redes que muchas veces perduran en el ámbito personal y profesional. Que valore la experiencia de quienes ya han recorrido parte de ese camino y, al mismo tiempo, que desarrolle sus propios vínculos y aprendizajes. La Universidad es un espacio académico, pero también profundamente humano.

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