En la era del Big Data, las computadoras pueden encontrar miles de coincidencias en nuestro ADN, pero no siempre saben cuál es la causa real de un problema de salud. Ahí es donde dos herramientas están cambiando las reglas del juego biomédico: la inteligencia artificial y la inferencia causal, es decir, la metodología que permite determinar si un factor biológico es la causa directa de un trastorno o enfermedad, o si solo coinciden por casualidad.
Con el objetivo de dominar estos enfoques computacionales de vanguardia, David Madariaga Troncoso, estudiante del Doctorado en Ciencias Biomédicas de la Universidad Autónoma de Chile, fue seleccionado y becado para participar en el curso internacional “Causality in Biomedicine: Going Beyond Associations”, realizado entre el 4 y el 9 de octubre de 2026 en el Instituto Europeo de Bioinformática (EMBL-EBI), ubicado en el histórico Wellcome Genome Campus en Hinxton, Inglaterra.
Rumbo a la medicina de precisión
El programa correspondió a un EMBO Practical Course —financiado por la Organización Europea de Biología Molecular (EMBO), referente internacional en la materia— y abordó el aprendizaje de representaciones causales mediante inteligencia artificial, una de las áreas de mayor impacto potencial en las ciencias de la salud.
“Los conocimientos son un aporte muy importante para mi formación doctoral y el desarrollo de mi tesis, al proporcionarme nuevas herramientas metodológicas para comprender los mecanismos biológicos, superar el análisis convencional de correlaciones y abordar las preguntas de investigación desde una perspectiva más avanzada”, expresó Madariaga.
Gracias a este enfoque, es posible ir más allá de la mera asociación estadística para descifrar las relaciones de causa y efecto en volúmenes masivos de datos biológicos. Se trata de un avance sustancial para comprender el origen de diversas enfermedades, detectarlas a tiempo y desarrollar tratamientos personalizados.
Estándares internacionales e impacto global
La Dra. Katia Núñez, directora de Doctorados de la Universidad Autónoma de Chile, destacó el valor estratégico de este hito: “La participación de nuestros estudiantes en centros de la talla del EMBL-EBI reafirma los altos estándares académicos que nos imponemos para seguir consagrando la calidad de nuestros programas de postgrado. Formamos investigadores capaces de integrarse en redes internacionales de primer nivel y aplicar metodologías disruptivas a problemas complejos con un impacto real en el entorno local y global”.
En ese aspecto, David Madariaga reconoció que la pasantía “fue la vivencia académica más valiosa de mi carrera. Compartí el día a día con profesionales de distintas disciplinas, desde médicos radiólogos hasta doctorandos de todo el mundo. Además, formarme en Inglaterra hizo que todo fuera aún más extraordinario por el nivel de la institución”.
El investigador chileno resaltó que, más allá de la especialización técnica, el entorno multicultural y la exigencia del programa convirtieron esta estancia en un punto de inflexión en su trayectoria. En ese sentido, el estudiante de postgrado enfatizó: “Tengo que destacar también que gracias a los fondos que me entregó la Universidad Autónoma de Chile y el EMBL-EBI, pude realizar este inolvidable viaje, ya que sin esta ayuda no hubiese podido costearlo ni pagar la inscripción al curso. Espero en un futuro cercano ser aceptado nuevamente en una instancia del instituto, y exhorto a todos los estudiantes de doctorado de la universidad a participar en este tipo de convocatorias, porque sin lugar a dudas será una experiencia increíble”.