Con más de 1.000 académicos formados, 37 cursos disponibles y una creciente proyección internacional, el Centro de Innovación y Desarrollo Docente de la Vicerrectoría Académica consolida un modelo que pone a la inteligencia artificial, la analítica del aprendizaje y la formación pedagógica al servicio de un mismo objetivo: mejorar la experiencia de aprendizaje de los estudiantes.
La labor de una universidad depende, en gran medida, de la calidad de la experiencia de aprendizaje que es capaz de ofrecer a sus estudiantes. Bajo esa convicción nació DOCENTIA, el Centro de Innovación y Desarrollo Docente, que hoy se ha consolidado como un actor clave dentro del proyecto educativo institucional.
Así lo explica la Dra. Patricia Ibáñez, Directora de Desarrollo Docente, quien sostiene que la creación del Centro responde a una transformación profunda de la profesión académica. “Hoy ya no basta con ser experto en una disciplina; la docencia universitaria requiere competencias pedagógicas, digitales, evaluativas, de innovación y de análisis de información”, señala, agregando que también se necesita capacidad para adaptarse a estudiantes y contextos cada vez más diversos.
En ese escenario, DOCENTIA se plantea como una plataforma institucional que articula formación, acompañamiento, innovación e investigación educativa, incorporando buenas prácticas y tendencias internacionales. Su trabajo se organiza en cuatro grandes líneas: Formación Docente, Acompañamiento Docente, Innovación e Investigación Educativa y Escuela de Ayudantes. A las que se suma un componente que gana cada vez más protagonismo: el uso de datos, inteligencia artificial y tecnologías emergentes para apoyar la toma de decisiones educativas.
Una Ruta Formativa que evoluciona
La Ruta Formativa Docente, uno de los pilares del Centro, ha experimentado una transformación significativa. De una oferta inicial centrada en competencias pedagógicas fundamentales, hoy contempla 37 cursos entre obligatorios, electivos y complementarios, que permiten construir trayectorias formativas según el nivel de desarrollo, las necesidades y la disciplina de cada académico.
Un aspecto que la directora destaca especialmente es la articulación de esta ruta con las distintas facultades y unidades de la Universidad, de manera que el desarrollo docente deje de entenderse como una oferta aislada y se consolide como un ecosistema institucional de formación. “Enseñar en Salud, Educación, Ingeniería o Derecho presenta desafíos distintos”, afirma la Dra. Ibáñez, por lo que el Centro trabaja en rutas disciplinares que reconocen esa diversidad sin perder un estándar institucional común.