Convertirse en el primer graduado del Doctorado en Ciencias Aplicadas de la Universidad Autónoma de Chile representa mucho más que la obtención de un grado académico para Oko Emmanuel Godwin. El investigador destaca este logro como un hito que marca el inicio de un camino para las futuras generaciones de estudiantes y que refleja la calidad de un programa que le permitió desarrollarse como científico independiente con proyección internacional.
«Me siento como un pionero. Es un honor inmenso y una victoria compartida. Haber sido el primero también significa establecer un estándar para quienes vienen después». Además valora las oportunidades que le brindó la Universidad durante su formación, especialmente las dos estadías de investigación realizadas en Europa, experiencia que, asegura, fortaleció su mirada global y consolidó su desarrollo científico.
Su decisión de realizar el doctorado en la Universidad Autónoma de Chile fue estratégica. Aunque contaba con otras alternativas internacionales, optó por este programa debido a su sólida orientación en química computacional, área de su interés, además de su sistema de becas, infraestructura y una planificación académica que le permitió avanzar sin interrupciones. «Sabía que este programa me abriría mejores oportunidades, y así fue».
Durante sus estudios, Godwin vivió una transformación que considera el mayor aprendizaje de su formación doctoral: dejar atrás la mentalidad de estudiante para convertirse en un investigador independiente. Bajo la guía de la profesora Natalia Inostroza-Pino, desarrolló habilidades de pensamiento crítico, autonomía y colaboración internacional, estableciendo redes de investigación con científicos de Estados Unidos, China, España y Brasil. Asimismo, destaca el respaldo institucional recibido mediante infraestructura de primer nivel, recursos computacionales, laboratorios y financiamiento para participar en congresos internacionales y desarrollar estancias de investigación.
Su trabajo se centra en la química computacional, utilizando modelos matemáticos y simulaciones por computador para estudiar moléculas presentes en la atmósfera terrestre y en el espacio, evitando experimentos de laboratorio que suelen ser costosos, complejos o incluso imposibles de realizar. Esta investigación aporta información clave para la detección de contaminantes atmosféricos, el estudio de ambientes astrofísicos y el desarrollo de herramientas de inteligencia artificial aplicadas a la ciencia.
Tras obtener el grado de Doctor en Ciencias Aplicadas, Oko Emmanuel Godwin ya proyecta la siguiente etapa de su carrera. Su objetivo es consolidarse como investigador independiente mediante un posdoctorado, para lo cual ya fue aceptado en el Observatorio Astronómico de Xinjiang, en China, y en el Instituto de Radioastronomía y Astrofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (IRyA-UNAM). «Quiero que mi investigación contribuya al desarrollo de tecnologías basadas en inteligencia artificial para el monitoreo atmosférico y la detección molecular, pero también formar a las nuevas generaciones de científicos que ayuden a enfrentar desafíos globales como el cambio climático».